Por Brigid Schulte
Para entender mejor el alcance del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en la vida de las mujeres hay que saber distinguir el punto nebuloso donde el estrés de la vida diaria termina y los trastornos neurológicos comienzan.
He pasado muchos meses contactando grupos de apoyo, psicólogos, doctores y clínicas. Muchas mujeres me contactaron inmediatamente, me invitaron a sus casas y me revelaron con asombroso detalle como el TDAH ha marcado sus vidas.
Una de esas mujeres constantemente reacomodaba los muebles. Otra se volvió adicta al alcohol y a dosis mayores de su medicamento. Otra quedó atrapada en un “complejo industrial para los que sufren TDAH” y gastó miles de dólares en escaners cerebrales, 40 sesiones de retroalimentación neurológica con un costo de 100 dólares cada una, yoga y algas azules orgánicas para tratar de calmar su mente.
“Bienvenida al mundo del TDAH”, me dice Patricia Quinn, una doctora en Chevy Chase, Maryland, quien fue una de las primeras en trabajar con mujeres con el trastorno hace 30 años.
Este trastorno ha sido llamado de muchas maneras: “disfunción cerebral mínima”, “hiperkinesis”, o “defecto de control”.
Por muchos años se pensó que sus síntomas clave -la incapacidad de poner atención, organizarse, terminar tareas; la inclinación a olvidar o perder cosas; y para algunos, la incapacidad para estarse quieto o ser paciente o actuar o decir cosas de forma impulsiva- solo afectaba a niños. Particularmente a los hombres.
En los 90, estudios para determinar las causas del TDAH comenzaron a encontrar que éste se desarrollaba en familias y que lejos de desaparecer con el crecimiento, como se había asumido, el trastorno duraba toda la vida.
Investigaciones de la Harvard Medical School y la Organización Mundial de la Salud reportan que el TDAH es el segundo problema psicológico más común, después de la depresión. Pese a esto únicamente el 15 por ciento de quienes la padecen están bajo tratamiento. La mayoría, simplemente no lo sabe.
Son mujeres, cuya edad de diagnóstico promedio es entre los 36 y 38 años, quienes ahora representan el grupo con mayor crecimiento en el consumo de medicamentos para el TDAH. Un incremento del 164 por ciento en los Estados Unidos entre 2001 y 2009, de acuerdo a Medco Health Solutions, quien mide las tendencias de consumo de medicamentos.
Mujeres Desesperadas
Si en los 50, la prescripción desenfrenada de tranquilizantes para amas de casa estresadas generó “La era de la ansiedad”, ¿Ahora hemos entrando a “La nueva era del TDAH”?



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