El mundo en línea es un universo paralelo. En este espacio, los estados no tienen el monopolio de la fuerza ni tienen la capacidad de controlar el flujo de la información. En la Web, las compañías tecnológicas mandan.
Facebook, Twitter y Google son las actuales superpotencias y sus reglas tienden a imponerse. Sus creadores han alterado al mundo con el mismo impacto que Thomas Alva Edison, Galileo Galilei o Cristóbal Colón.
A finales del pasado mes de mayo, en el Jardin des Tuileries en París, se llevó a cabo la primera reunión del e-G8, a invitación expresa del presidente francés Nicolas Sarkozy. Esta reunión serviría como preámbulo a la actual reunión del grupo de los 8.
La regulación de la Red ha sido siempre un tema difícil de tratar para los gobiernos. La intención del e-G8 era que, al reunir en un mismo lugar a los líderes de las compañías tecnológicas mundiales, sirviera para cimentar la coexistencia de dos entidades-gobiernos y compañías tecnológicas -que tienen diferentes percepciones de lo que significa la autonomía en el mundo digital.
Las compañías Web generan 3.4 por ciento del PIB de las 13 naciones más industrializadas del mundo y han contribuido al 10 por ciento de su crecimiento en el último lustro.
Su importancia es innegable, por eso resulta casi increíble que esta sea la primera vez que el tema del Internet se haya puesto en la agenda del G8, y el fórum e-G8 serviría para elaborar un documento guía sobre el futuro del Internet para los jefes de estado de Francia, Estados Unidos, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Rusia y Reino Unido.
Pero las cosas no son tan sencillas. Pese a la asistencia de Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, y Eric Schmidt, cabeza de Google, llegar a un acuerdo entre dos visiones divergentes es casi imposible.
El punto de vista de los gobiernos busca un mundo en línea reglamentado que proteja los derechos de autor, en tanto la visión de las empresas de tecnología se manifiesta por mantener la libertad que actualmente prevalece en la Red.
El balance entre libertad y regulaciones en el mundo en línea es lo que está en juego.
Hasta ahora, Internet, pese a que han pasado ya más de 15 años desde el boom de las llamadas punto com, sigue siendo un territorio abierto.
La Web según Sarkozy
El presidente francés es el claro ejemplo de lo que los gobiernos buscan del futuro de la Red: control, seguridad y protección a la privacidad de los ciudadanos.
Antes, Sarkozy declaró“Internet es una nueva frontera, un territorio por conquistar”. Con esta aseveración deja en claro que para él, la Web es otro lugar para imponer el control del estado.



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