Seguramente recuerda la escena: los hombres pasan con facilidad por los débiles sistemas de seguridad de distintos aeropuertos, bajo la inútil mirada de las cámaras de vigilancia. Horas después, los aviones que tomaron por la fuerza eran usados como terribles arietes contra las Torres Gemelas y el Pentágono.
Para muchos, fue realmente desesperante ver a esas personas pasar por un punto en el que podrían haber sido detenidos con facilidad, pero ¿es real esta sensación? ¿Habría sido fácil detenerlos?
Siempre hay aproximadamente 60 mil personas volando en toda clase de aparatos, desde aviones ultraligeros hasta los nuevos Airbus 380.
Cada día, millones de personas pasan por los puntos de seguridad de innumerables aeropuertos en el mundo y los encargados de impedir el acceso de personas peligrosas a los vuelos tienen unos pocos segundos para decidir si someten a una persona a una revisión exhaustiva (el Aeropuerto Internacional de Atlanta, el más ocupado del mundo, atiende a no menos de 20 millones de personas cada año).
El asunto de la seguridad aérea parece insoluble, sin embargo se han realizado avances muy importantes en los pocos años que nos separan de las terribles e inolvidables imágenes de 2001.
Existen sistemas automáticos de distintos tipos capaces de detectar cantidades ridículas de explosivos en la ropa y la piel de una persona (si ha manejado algún explosivo, aunque se lave, quedarán residuos reconocibles para el aparato por varias horas, incluso días).
Otros aparatos son capaces de enviar un tipo peculiar de microondas que rebota en la piel humana; en pocas palabras, en el monitor del aparato se puede ver perfectamente el contorno de su cuerpo por debajo de la ropa. Esta “máquina que encuera” podría detectar un “cutter” con facilidad.
Otros equipos de detección son capaces de analizar el contenido de los equipajes facturados, los más sospechosos pueden ser incluso abiertos o destruidos.
Una de las armas más modernas en este mundo involucra a las computadoras y a los sistemas desarrollados bajo el manto de una de las disciplinas técnicas más dramáticas (cuando menos en lo que a su nombre se refiere).
En 1959, John McCarthy y Marvin Minsky fundaron el “Laboratorio de Inteligencia Artificial” en el Instituto Tecnológico de Massachussetts. Desde entonces, la disciplina dedicada a simular de la mejor manera posible el funcionamiento de un sistema nervioso complejo recibe ese nombre tan Hollywoodense.
Algunos sistemas de inteligencia artificial son capaces de reconocer el rostro de las personas que miran a una cámara.
Ligas de interés



Comentarios(1)
Creo que los avances han sido buenos en cuanto a la detección de distintas drogas que se han querido pasar por todos los aeropuertos del mundo, sin embargo en cuanto al factor fisico humano ha sido a veces imposible detectar quien es terrorista por el solo hecho de que los aeropuertos tienen un prototipo de fisonomia en este caso la musulmana, habemos en el mundo personas tan parecidas y que han sido confundidas las latinas con las musulmanas e indias, por eso a veces es casi imposible detectar aún cuando ese tipo de sujetos no esten armados y que el sabotaje haya sido negociado dentro de los angares de los mismos aeropuertos del mundo.
Post new comment