¿Cuánto tiempo se necesita para que una carrera musical nazca, se desarrolle y eventualmente triunfe? Desde la era Napster y el MP3, la respuesta a esta pregunta ha ido en decrecimiento acelerado.
El ejemplo más paradigmático está en la carrera musical de Lana Del Rey: le tomó tan solo cinco meses pasar de una “completa desconocida” a la “próxima nueva sensación”, y en un abrir y cerrar de ojos a ser considerada un fracaso por la crítica (pese a que su disco no tiene ni un mes en el mercado).
Todo empezó el 19 de agosto de 2011 cuando Lana Del Rey subió a YouTube el video de su canción debut Video Games. El video -supuestamente editado por ella- evoca a la nostalgia y el misterio del “american dream”, que sumado a su autodescripción de la “Nancy Sinatra gánster”, la convirtieron en un objeto de deseo para el público y los blogs indies. La obsesión llegó a tal grado que artículos enteros se han escrito tan solo de sus labios.
La combinación resultó explosiva: a la fecha, Video Games ha sido visto más de 27 millones de veces en YouTube (tan solo en el proceso de edición de este texto, el video pasó de 25 a 27 millones de vistas).
Cobijada por la comunidad de bloggers indies, hubo por un breve momento un idilio por todo lo que tuviera que ver con Lana Del Rey. Para entender esta relación, el crítico de música Mark Richardson alguna vez escribió que Del Rey era una especie de “Tumblr humano”, que se puede interpretar de la siguiente manera: su imagen como selección de referencias pop con filtro de fotografía al estilo Instagram.
El ascenso de su popularidad no se detuvo y con tan solo un par de canciones bajo el brazo, Jools Holland la invitó a cantar en su programa en Inglaterra (país que la ha tratado como una súper estrella) y para mitificar más su popularidad inicial, Pitchfork, el influyente sitio de música indie, le dio el respaldo con la etiqueta de “Best New Music”.
Además, sus posteriores videos Blue Jeans y Born To Die fueron recibidos con reacciones positivas, este último provocó una cascada de tweets aprobatorios de Kanye West, el autonombrado soldado de la cultura pop.
Todo se alineó para que finalmente Interscope Records le otorgara un contrato discográfico... y a partir de ese momento, Del Rey generó altísimas expectativas, más altas que las de cualquier otro artista en ese momento.
Crítica Vs. Audiencia
Para Aristóteles, todo el arte es mimesis, imitación de cualquier tipo. “Es un instinto de los seres humanos desde la niñez emplear la mimesis (que de hecho esto nos distingue de los animales: el hombre es el más mimético de ellos)”. Filosofía griega adaptada para la era de las blogstars.
La imitación es un componente natural en el proceso de culturización del individuo, así que los videos de Lana al imitar motivos de los años 50, estaban prediseñados para hacer al espectador (sobre todo anglosajón) sentir añoranza por tiempos pasados.
Pareciera que hasta en la parte más primaria de nuestro comportamiento es imposible no sentirse atraído por Lana Del Rey (o por lo menos en aquellos influenciados por la cultura pop occidental) y su imagen glamorosa, de “época”. Incluso el gusto por Del Rey se puede resumir en la moraleja de Midnight in Paris de Woody Allen, pero contada a través de MP3: la nostalgia vende.


