Pablo Salas Vázquez llevaba una vida normal como la de cualquier joven de 28 años en Monterrey. Tenía un buen trabajo en Banca Serfín, y le gustaba salir a pasear con su novia y sus amigos. Un día su hermana fue diagnosticada con insuficiencia renal y su vida cambió para siempre.

Para no perder tiempo valioso en una lista de espera, la familia decidió que alguno de ellos tenía que donar el órgano. De los cuatro familiares que podían ser posibles donantes, él fue el único compatible. No lo pensó dos veces y le dio a su hermana uno de sus riñones.
Pablo obtuvo el permiso de su empresa para ausentarse a causa del trasplante que se realizó el 14 de octubre de 1996. La operación fue un éxito y Erendira, de tan solo 24 años, obtuvo una nueva oportunidad para continuar con su vida.
Después de tres meses de reposo Pablo volvió a su trabajo sin que se presentara inconveniente alguno. Pero dos años después la empresa desapareció y los empleados se quedaron sin trabajo.
Al encontrarse sin empleo, Pablo decidió poner un negocio con uno de sus amigos pero después de un tiempo se encontró de nuevo sin trabajo.
A partir de ese momento se enfrentó a una cruel realidad. Comenzó a buscar empleo en empresas de la iniciativa privada, entre ellas Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma y Bimbo. Según su relato, a pesar de pasar todas las entrevistas y de demostrar su excelente estado de salud en los exámenes médicos, era descartado por no tener un riñón.
Esta situación ha obligado a Pablo a trabajar en empleos eventuales, sin prestaciones de ley, ni seguridad social para él o su familia.
A raíz de esto se acercó a instituciones de todo tipo para tratar de encontrar una solución a su caso, desde el Consejo de Relaciones Laborales y Productividad del Estado en Nuevo León, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, hasta la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), pasando por la Presidencia de la República.
De todos recibió la misma respuesta: debía atender su situación en el Servicio Estatal del Empleo en Nuevo León. "Nadie te obligó a donar, fue tu decisión", le llegaron a decir. En resumen, que no podían hacer nada por él a pesar de todos sus intentos. Pablo se encontró desprotegido porque no hay una ley que prevea casos como el suyo.
A la fecha, sigue luchando y propone la creación de una iniciativa de ley que pueda ayudar a que futuros donadores no pasen por lo mismo que él. Pero nadie parece escucharlo aún.
MÉXICO, NECESITAMOS DONADORES
A nuestro país aún le falta un buen tramo por recorrer para llegar a tener una cultura de donación tan saludable como otros países.
Según datos del Registro Nacional de Trasplantes en México, al día de hoy existen 15 mil 187 personas que requieren recibir un trasplante en nuestro país. Más de la mitad de ellas (7 mil 917) espera un riñón, el resto una cornea, hígado, corazón u otros órganos vitales.
De los mil 631 trasplantes de riñón que se han realizado durante 2011, 926 han sido posibles gracias a donadores en vida, que a causa de esto se encuentren con trabas para seguir su vida normalmente, es un retroceso enorme.


