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Cada año el Kärnkraftsäkerhet och Utbildning de Suecia (Centro de Seguridad y Educación Nuclear, KSU) tiene que producir una campaña nacional que informe a la población de los beneficios y riesgos de tener energía nuclear en el país. El resultado casi siempre es un video aburrido que se proyecta de escuela en escuela.
Pero este año el KSU decidió hacer algo diferente: crear música a través de los elementos radioactivos.
El proyecto Radioactive Orchestra fue concebido a finales del año pasado por Arne Johnson, Bo Cederwall y Karin Andgren, científicos del KSU, el diseñador de interfaces musicales Kristofer Hagbard y el DJ Axel Boman.
Luego de realizar investigaciones en el campo de la ciencia y la música, el equipo creó un programa que analiza las cascadas de rayos gamma generados por isótopos radioactivos.
Al usar esta interfaz descubrieron que el patrón de desintegración de cada isótopo, que convirtieron en frecuencias sonoras, genera un sonido peculiar. El resultado es una verdadera Orquesta Radioactiva.
Axel Boman, el músico detrás de Radioactive Orchestra habla de cómo se creó el proyecto. Entra a MULTIMEDIA en la esquina superior derecha de la nota.

LA RADIACIÓN SONORA
El objetivo de la orquesta radioactiva es educar a las personas sobre la radiación ionizante, un proceso natural que sucede todo el tiempo y que existe más allá de las catástrofes radioactivas de Fukushima y Chernobyl.
Sucede incluso en nuestro propio cuerpo, el cual contiene sustancias radioactivas como el carbono-14 y el potasio-40, que producen cerca de 4 mil desintegraciones de átomos nucleares en nuestro cuerpo por segundo.
"Si pudiésemos escuchar la radiación tendríamos un sonido constante alrededor de nosotros todo el tiempo", dijo la física Karin Andgren en la presentación del proyecto que tuvo una gestación de seis meses. Durante este tiempo, Axel Boman convivió con los sonidos de la radiación a diario.
En entrevista con PIENSA INDIGO, Boman contesta rápidamente cuál de los isótopos tiene su sonido favorito: Cobalto-70. Para el DJ sueco lo más difícil del proyecto fue hacer que los sonidos "mantuvieran el balance entre el arte y la ciencia".
El resultado se puede escuchar en un EP de seis canciones que verá la luz en los próximos días, tanto en formato digital como en vinilo. Cada uno de los tracks tendrá títulos extremadamente largos ya que cada canción es nombrada por los isótopos que son usados para generar la melodía.



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