Vale la pena ir Hacia el Fin Del Mundo.
Eso queda de manifiesto en este primer libro de la Trilogía del Malamor, escrita por el autor chileno José Ignacio Valenzuela.
La historia nos lleva hasta Almahue, un pequeño pueblo creado por el autor en el Sur de Chile, cuyos habitantes son afectados desde principios del siglo 20 por una rara aflicción: no poder amar. Tocará el turno a Ángela, una joven estudiante de antropología, descifrar el embrujo que amarga al pueblo.
El libro tiene como motor temas como la transmutación y leyendas mapuches de la zona. Escribirlo puso al autor en contacto con algo que creyó ya había perdido.
“Descubrir que todavía tengo un niño pequeño adentro que goza con la aventura. Yo que me creía tan adulto, tan viejo, tan sedentario, de pronto verme emocionado… me pareció tan refrescante para mí. Me conecté de alguna manera con ese niño que ya estaba olvidado adentro mío. El sentir que todavía puedo escribir desde ahí fue una gran enseñanza para mí”.
Valenzuela se encuentra actualmente finalizando la estructura del tercer libro de la saga y confiesa que pese a haber amado el resultado final, el proceso de escribir nunca es un trecho fácil.
“Escribir para mí nunca es placentero. Yo sufro cuando estoy escribiendo porque tienes que tener tantos hilos simultáneamente, tienes que manejar tantas vidas, tienes que manejar tantas cosas al mismo tiempo que yo siempre pienso que lo estoy haciendo mal y siempre me angustio”.
Esa angustia se quedó en el escritor, ya que el texto es seguro, conciso y, sobretodo, envolvente. El público podrá leer las siguientes dos partes de la trilogía cuando sean editadas por Alfaguara en 2012 y 2013.
Un Malamor Visual
Quizá porque Valenzuela ha pasado su vida escribiendo guiones es que su libro se lee como una película.
“Cuando escribo, lo que yo quiero hacer es entretener. Yo quiero que la gente disfrute. Me gusta que cuando la gente termina de leer mis libros se quede más con la sensación de haber visto una película que de haber leído un libro. Esto es una búsqueda personal como escritor. Es una cosa que de libro a libro (se debe) ir perfeccionando. Hacer una literatura visual”.
Si esa es su meta, vaya que lo ha logrado con creces. Es un libro para jóvenes que mantendrá a más de un adulto dando vueltas incesantemente a las páginas. Un gran esfuerzo por reimpulsar la literatura fantástica en Latinoamérica.
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