En el arte, la vida y la mercadotecnia… todo se vale
A todos nos alcanza en algún momento de nuestras vidas el sentimiento altruista. La necesidad de ayudar al más desprotegido se puede traducir desde las monedas que de buena fe damos en los cruceros, hasta las donaciones en forma, con depósitos bancarios.
Para simplificar la acción de beneficencia, algunas organizaciones ofrecen productos o artículos que al comprarlos, destinan una parte de ese dinero a cierta causa. Estos artículos pueden o no ser de utilidad, y muchos de ellos son simbólicos (pulseras, tarjetas, listones, etcétera).
Sin embargo, en algunos casos esta ayuda se diluye en el trayecto de la compra a su destino final, la causa altruista. Es más la mercadotecnia que rodea a estas organizaciones o causas, que la ayuda final que podrían otorgar.
Sabemos que lo importante es ayudar, pero cuando adquieres un producto en pro de cierta causa, ¿te has preguntado si la ayuda llega a su destino?
La mercadotecnia no está peleada con la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pero en ocasiones, pareciera que las grandes empresas “comprometidas” no lo están tanto con la acción altruista y el verdadero significado de ayudar.
Campañas con mensajes subliminales y no tan subliminales, centavos perdidos en el camino… incluso, utilizan el sello de la RSE para beneficio propio y deleite de su publicidad, imagen y manual corporativo. La RSE debe ser integral.
Las grandes corporaciones socialmente responsables, así como las ONGs, deberían tener un mandamiento básico: la ética no cuesta y también vende.
Además de la empatía y justicia, que son imprescindibles para las ONGs y demás asociaciones altruistas, el núcleo de la solidaridad en cuestiones de mercadotecnia en el altruismo, debe ser el liderazgo.
Empresas socialmente responsables, más allá de spots televisivos y subastas artísticas en pro del menos favorecido: sin vino tinto, manteles blancos y esmoquin; fondos que lleguen a manos de quienes cargan cubetas para obtener agua.
Que las campañas no se hagan populares por su ‘jingle’ o su imagen representativa, sino que sean campañas de reforestación; manos que sustenten y empresas que comprometidas con el servicio, inspiren a la acción.
La fórmula del éxito
Si pudiéramos resumir en un listado los pasos para ser una asociación altruista exitosa, serían los siguientes:
1. Hook
Una buena imagen es la herramienta perfecta para llamar la atención de los consumidores y apoyo potenciales. Celebridades, figuras históricas y personalidades públicas son las caras de las asociaciones y las tarjetas de presentación de las organizaciones altruistas.
2. Sensibilidad = Solidaridad
Exaltar los sentimientos y tocar las fibras más íntimas del ser humano resulta en una acción de generosidad instantánea.
3.Fashion Adhoc



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