El filósofo de la Ilustración, Jean-Jacques Rousseau, decía que la debilidad del cuerpo fomentaba la debilidad del alma, y a su vez, que un alma frágil aumentaba siempre la debilidad del cuerpo.
A más de 300 años, esta idea de Rousseau embona a la perfección en la práctica de la doctora china Yong Shu Yang, creadora de la Terapia YSY.
La materia y el espíritu son frágiles por igual y no son opuestos, sino complementarios. Y aunque para muchos sea aún difícil de creer, Yong Shu Yang sabe que el malestar corporal tiene un vínculo con la mente. Así mismo, el estado espiritual y emocional también tiene consecuencias en el mundo físico de una persona.
Yang se graduó en 1965 de una de las academias más estrictas y racionales, la China Fourth Military Medical University. Eran los días en los que Mao Tse Tung sometía a su país a un cambio radical de ideología con la llamada Revolución Cultural.
Después de practicar cirugías y estudios bajo el abrigo de la medicina occidental, Yong Shu Yang se dio cuenta que muchos pacientes no encontraban la curación. No había manera de eliminar las dolencias del cuerpo.
Entonces mezcló sus conocimientos con la antigua sabiduría china: el manejo de la energía vital Qi Gong, el Yin-Yang, la lógica de los cinco elementos y técnicas medicinales.
Así, en 1994 la doctora fundó el Yang Research Center, con la finalidad de difundir la Terapia YSY y la enfermedad concebida como un todo que involucra cuerpo, mente y espíritu.
Las cuatro áreas de YSY



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