A  pocos días de haber iniciado el 26 Festival Internacional de Cine en Guadalajara, las reacciones de quienes habían visto Morir de Pie en sus primeras proyecciones empezaron a correr como reguero de pólvora entre la prensa acreditada y los invitados.

Había mucha razón para tales reacciones. Mucho más allá de los análisis cinematográficos alrededor de la narrativa del documental dirigido por Jacaranda Correa, la contundencia del mensaje del filme y la sorprendente historia mostrada dejaban a todos en estado de K.O. emocional al terminar la proyección.

Morir de Pie es el amplio retrato de Irina Layevska, una auténtica luchadora social.  Una mujer que desde muy joven ha luchado por sus creencias y por los demás, muy a pesar de enfrentar desde la infancia una polineuropatía degenerativa que la fue dejando en una silla de ruedas.

Fiel a los principios y valores comunistas de lucha social, fue por muchos años un personaje central de los movimientos comunistas y socialistas en nuestro país en los años posteriores al embargo a Cuba por parte de Estados Unidos.

Esa es tan solo una de las caras de su constante lucha y valentía. Una causa que tuvo que abandonar para enfrentar otra lucha más personal e íntima: la aceptación de saberse una mujer que nació en el cuerpo de un hombre, y el viacrucis de procesos personales, sociales, sicológicos y legales que ha necesitado realizar para que la sociedad la acepte como es.

Como la vida de Irina, Morir de Pie es una suerte de quimera fílmica que se transforma frente a nosotros como espectadores, yendo de los sueños colectivos del comunismo cubano y la fidelidad a estos principios de un comprometido activista a la incansable lucha diaria de una mujer por no ser discriminada, no dejarse limitar por una enfermedad que la tiene en una silla de ruedas o por las miradas y acciones de rechazo e intolerancia de la sociedad.

Dos ideas muy claras sirven como columnas para acompañar Morir de Pie: la constante del retrato de este ser humano que busca convertirse en El Nuevo Hombre del que hablaba el Che Guevara, aquel dispuesto a enfrentar todo para crear una mejor sociedad; y la lucha como constante de vida, como reclamo airado para exigir, para demandar derechos básicos, para poner a la luz las discriminaciones e injusticias, la lucha por ganar espacios de respeto y tolerancia para todos.

Es un valiente documental mexicano que pone en la mesa la necesidad de vernos en el espejo como sociedad frente a la diversidad sexual y la discapacidad, que nos habla de la tolerancia, de nuestros prejuicios sociales, de los atavismos hacia la diversidad sexual del ser humano con una brutal honestidad emocional.

Documental Mexicano a la alza

Morir de Pie: Una historia de valentía, de convicciones y mucho más. 

Sinopsis:Irina Layevska, discapacitada y discriminada, se aferra a la vida construyendo su propio personaje. Su lucha comienza cuando abandona la causa social dejando de ser el Ché mexicano, enfrentándose a su lucha personal junto con Nelida, su mujer.

- Documental ganador del Mayahuel al Mejor Largometraje Documental Mexicano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2011.

Dirección | Jacaranda Correa

Guión | Jacaranda Correa, Rodolfo Santa María, Martha Orozco

Fotografía | Dariela Ludlow

Música | Taniel Morales

Sonido | Galileo Galaz, Bernat Fortiana

Edición | Rodolfo Santa María

Producción | Martha Orozco

 

Una historia más allá de la pantalla

Antes de llegar a los festivales y a las salas de cine, la historia de Irina había ido dándose a conocer en diferentes espacios. Primero en programas de televisión que hablaban sobre diversidad sexual (en Canal 22 conoció a Jacaranda, quien ahí conducía un programa en el que se trataban temas de esta índole).

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