La música que ha creado la banda finlandesa Siinai es épica, dejemos eso en claro.
No se podía esperar menos de un disco llamado Olympic Games (Splendour Records, 2012): el viaje musical incluye la gloria de la recta final de una carrera y la obscuridad de Munich en 1972, hasta evocaciones del Monte Olimpo y el sabor de la victoria. Todo esto en tan solo ocho tracks instrumentales de gran potencia.
Siinai se formó en Helsinki hace apenas un año y medio, pero la química de los miembros de la banda se ha dado casi de manera automática. Todo comenzó cuando el guitarrista Risto Joensuu y el baterista Markus Joensuu (sin relación familiar) tocaban juntos en otro grupo llamado Joensuu 1685, proyecto que se puso en pausa cuando conocieron a Matti Ahopelto, bajista, y a Saku Kämäräinen, tecladista. Juntos comparten la visión de crear música casi cinemática.
“Incluso antes de Siinai estábamos emocionados por hacer música temática, algo similar a las bandas sonoras; además no teníamos voz, así que fue casi una necesidad construir algún tipo de temática que le diera soporte al disco porque no hay letras”, comenta Markus. “Así que de alguna manera nosotros –más bien a Risto- se nos ocurrió el tema de los juegos olímpicos. Él es usualmente el tipo al que se le ocurren las ideas, la mente maestra de la banda”.
El resultado te remite inmediatamente al Krautrock de la Alemania de los 70.
“A mucha gente le gusta decir que somos una de las bandas de la escena Krautrock, no sé si haya muchas bandas así actualmente”. Esto no le incomoda a Markus, ya que este tipo de bandas alemanas como Neu! y La Düsseldorf son parte de la inspiración detrás del proyecto.
“Creo que somos Krautrock entonces, no me importa”.
Las canciones -que incluyen títulos como Marathon, Olympic Fire y Finish Line- no esconden su intención de alcanzar magnitudes olímpicas. Todo un logro si se considera que el disco fue grabado durante un par de semanas en el sótano donde ensaya la banda. La única inversión que hicieron fue en un micrófono de 20 euros.
“El proceso de grabar las canciones fue casi mecánico, porque ya las habíamos ensayado previamente y teníamos el sentimiento exacto cuando fuimos al estudio”.
Markus, quien pasó un año estudiando en Hermosillo en 2007, cree que es un disco ideal para ejercitarse. “Solo ponte el Walkman y sal a correr”, o en su defecto “creo que sería una gran música de fondo para una pelea de El Santo”.
De cualquier manera las canciones están diseñadas para acompañar eventos deportivos. Es el disco al que hay que darle play durante este año olímpico.


