Por Ellen McCarthy

¿Por qué son infieles los hombres? Y, ¿por qué lo son las mujeres?

Robin Milhausen, investigadora en temas de sexualidad en la Universidad de Guelph, en Ontario, no pretende tener todas las respuestas, pero recientemente unió fuerzas con otros dos investigadores para arrojar un poco de luz sobre el tema.

Su estudio, basado en encuestas realizadas a 918 hombres y mujeres heterosexuales en relaciones monógamas, encontró que 23 por ciento de los hombres y 19 por ciento de las mujeres que participaron reportaron haber engañado a su pareja actual. Los investigadores definieron infidelidad como una interacción sexual “con alguien más que no es su pareja principal y que podría dañar o poner en peligro su relación”.

Milhausen y sus colegas, cuyos hallazgos fueron divulgados recientemente en la publicación Archives of Sexual Behavior, estaban particularmente interesados en los factores de personalidad y de la relación asociados con la infidelidad.

En las mujeres, encontraron que la poca satisfacción en la relación estaba ligada con la infidelidad. Las mujeres que no eran felices en sus relaciones eran 2.6 veces más propensas a ser infieles que aquellas mujeres que estaban satisfechas. Y aquellas que reportaron ser incompatibles con sus parejas en términos de valores y actitudes sexuales, tenían 2.9 veces más probabilidades de tener una aventura.

Uno de los hallazgos que sorprendió más a Milhausen es que los hombres que reportaron tasas más altas de inhibición sexual a causa de la ansiedad, eran más propensos a ser infieles. Según la investigadora, en los casos en los que los hombres tuvieron sexo con alguien fuera de la relación sentimental y ya no volvieron a ver a esa persona, se evitaron "problemas con el orgullo o ego". Además, la investigación encontró que cuando se tiene una nueva pareja se "eleva la excitación al límite", que podría ser lo que muchos necesitan.

Los hombres y las mujeres que estaban menos preocupados por las consecuencias de su comportamiento sexual fueron más propensos a engañar, así como lo fue la gente que se excita fácilmente.

Sin embargo, Milhausen advierte que ninguno de estos factores es un indicador garantizado de infidelidad o fidelidad.

Su conclusión del reporte es que la gente que quiere evitar una aventura debe ser lo más honesto posible sobre sus necesidades.

Las parejas deben preguntarse: ¿Qué necesitas para estar satisfecho en esta relación por los próximos 50 años? Es mejor tener esa discusión en vez de disolver la unión familiar debido a que tomaste un riesgo con otra persona fuera de la relación.

(c) 2011, The Washington Post

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