A diferencia de lo que ocurría hace años, los cineastas -y los que aspiran a serlo- ya no necesitan hacer fila para obtener apoyo financiero de grandes productoras y estudios.

Una nueva camada de innovadores y jóvenes creadores se está abriendo paso. El uso de cámaras más prácticas y pequeñas en sets sencillos ha sustituido a los trailers de grandes producciones que cerraban calles, llamaban la atención de mirones y alocaban a muchos seguidores.

Las grabaciones se caracterizan por mayor intimidad cuando se trata de producciones "silenciosas" y sencillas. Hoy la visión ha cambiado de dirección y ahora predominan los filmes que cuentan historias narrativas.

Con el potencial de alcance masivo que ofrece Internet y las redes sociales, los amateurs e independientes -a diferencia del pasado- tienen maneras más originales para promover y distribuir sus historias. Seamos honestos, la audiencia también ha evolucionado junto con la tecnología. Ver un tráiler en la pantalla grande ya no tiene el mismo efecto; es probable que ya los hayas visto en YouTube.

Estas nuevas prácticas han dividido a la audiencia entre los que acuden al cine y los que ya no se molestan en salir de su casa. Con opciones legales e ilegales al alcance de un click, se pueden cargar películas en minutos, no hay que hacer fila para comprar boletos y se puede ahorrar el costo elevado de la comida y las palomitas.

Pero el reto inmediato de las producciones de bajo costo es seguir en la línea independiente y tratar de "autocomercializarse", sin caer en las estrategias de distribución comerciales para dar guerra limpia a las producciones de costo masivo.

Pero la realidad es que las extraordinarias películas independientes actualmente no pueden navegar en el mercado por sí solas, sino hasta que alguien las compra y les abre camino. Aunque su naturaleza dice que deben estar lejos de las garras comerciales, cuando se convierten en consentidos de la audiencia  es inevitable que se vuelvan "famosas", como el caso de El Proyecto de la Bruja de Blair.

Hay que decir que el concepto de cine independiente ha variado con el tiempo. Este tipo de cine es aún más puro y crudo, tan sencillo como un video de YouTube y tan aclamado como una propuesta que arrasa en festivales. Y por "bajo presupuesto" debemos borrarnos de la mente la relación con "mala calidad". No se trata de hacer cine barato.

¿Cómo ser cineasta de nano presupuesto y no morir en el intento?

Los ingredientes principales para el cine de nano presupuesto no solo recaen en ser independientes y de bajo costo, existen fundamentos como:

- LOCACIÓN

Grabar en locación y aprovechar las luces tanto naturales como de la ciudad o del lugar en el que se rodará. No solamente reduce gastos, sino también tiempo y consumo de energía.

- ELENCO

Lo obvio: elenco precario. Si la historia se dispara de un sin fin de personajes, se aumenta el costo de sueldos, vestuario, locaciones, etcétera.

- GUIÓN

Otro principio básico es escribir sobre lo que se posee, lo que evita involucrarse en trámites legales, derechos de autor, arreglos y transformación comercial del guión. Un ejemplo es Perros de Reserva (Tarantino, 1992), cuyo rodaje se constituye principalmente en el almacén.

- TEMPORADA

Grabar en temporadas de bajo turismo es buena idea, sobre todo si es época de frío. También se tiene que tomar en cuenta el lanzamiento de la película: que no coincida con los lanzamientos de las mega producciones.

- SCOUTING

Los realizadores independientes recomiendan pensar en todo y más durante el scouting. Antes de la postproducción, hay que tener en mente la reducción de costos en todo momento, de lo contrario, se estaría cavando la tumba antes de la guerra contra el cine comercial.

Cine sostenible

Las producciones se han vuelto "sostenibles", pero, ¿qué pasa del lado de las butacas con los costos?

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