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¿Te has puesto a pensar qué sería de tu vida sin la comodidad de los aparatos de básica y avanzada tecnología? Imagina que logras sobrevivir milagrosamente un cataclismo global, ¿cómo reconstruirías los aparatos que te hacen tener en la actualidad una vida cómoda? 

Ese es uno de mis temores recurrentes, pensar lo inútil que sería en una situación así; jamás lograría hacer de la nada un aire acondicionado o un iPod.  

Yo, al igual que muchos de ustedes, realmente no sé hacer nada. Somos usuarios, más no creadores. Bajo un razonamiento similar fue que surgió The Toaster Project o El Proyecto Tostadora. 

La tostadora es uno de los aparatos más mundanos de cualquier cocina y rara es la vez que nos ponemos a pensar en la tecnología necesaria para echar a andar a ese pequeño rectángulo... a menos que intentemos construir uno desde cero. 

Thomas Thwaites, diseñador del Royal College of Art de Londres, pasó nueve meses de su vida como el conejillo de indias de este proyecto. 

La idea era simple: hacer un tostador por tus propios medios. ¿Qué tan difícil puede ser crear un aparato cuyo modelo más básico solo cuesta 4 libras esterlinas (algo así como 90 pesos)?

La respuesta: no es tan simple como parece. 

Pese a que no es un aparato con tecnología de punta, construir uno sin el equipamiento industrial necesario requiere bastante esfuerzo y muchas horas en la biblioteca para consultar cómo convertir hierro en acero en el patio trasero de tu casa, entre otras cosas.

 

 

DE CERO A TOSTADO EN 9 MESES

“Dejado a sus propios medios, no podía construir siquiera un tostador. Solo podía hacer un sándwich y nada más”. El origen de la idea le llegó a Thwaites a través de este par de frases que aparecen en el último libro de “La Guía del Viajero Intergaláctico”, de Douglas Adams.

“Este párrafo corto se me pegó en la cabeza, es uno de los fragmentos que recuerdo de esos libros y pensé: sabes, soy bastante listo, debo ser capaz de armar un tostador. Y con esa soberbia fue con la que comencé el proyecto”, nos explica Thwaites desde Londres. 

“Realmente fue muy divertido plantear esta meta y tratar de realizarla a como diera lugar”.

El primer paso fue abrir el tostador de 4 libras para analizar sus elementos. Ingeniería inversa, básicamente. 

Thwaites se topó con 400 partes individuales que estaban hechas de más de 100 materiales diferentes. Toda una tarea titánica. Menos mal que el diseñador no trató de crear un iPod, lo que hubiera resultado imposible con sus 451 partes y años acumulados de tecnología avanzada. 

Lo que hizo Thwaites fue seleccionar cinco materiales básicos que darían forma a su tostador: cobre, para el cableado y la conexión eléctrica; hierro, para hacer el acero de la parrilla y el resorte que levante el pan; níquel, para usarlo como conductor del calor; mica, como mineral aislante; y plástico, para aislante de los cables y para crear el cajón exterior del tostador.