Tiendo a nunca pensar en lo importante que es la traducción en mi vida. Creo que no hay una hora en el día en la que no tenga que traducir algo, lo hago tan seguido que ya lo doy por hecho (‘taken for granted’ fue lo que me dijo mi cerebro para escribir ese cierre de frase).

 

Estoy seguro que tú estás en una posición similar. Traducir es parte de la experiencia humana y es, básicamente, una forma de arte.

 

Uno de los académicos más respetados en el campo es David Bellos, quien desde que llegó en 1997 a Princeton University (o Universidad de Princeton, para seguir con el espíritu de traducción de este artículo)  se ha dedicado a estudiar los procesos mentales y las diferencias interlingüísticas que dan forma a esta actividad.

 

El resultado, producto de ser el Director del Programa de Traducción y Comunicación  Intercultural de la universidad, es su libro Is That a Fish in Your Hear? Translation and the Meaning of Everything, el cual acaba de ser editado hace un par de meses en Estados Unidos y Reino Unido y que pronto tendrá su traducción al español.

 

El libro, escrito en un ataque de ira tras haber escuchado percepciones erróneas sobre lo que es traducir, hace énfasis en cómo la traducción ha influido en absolutamente todo: desde la propagación de la religión hasta en el legado literario de autores famosos. “Mi libro está escrito para quienes nunca se han tomado la molestia de pensar en la traducción”, dice Bellos, “hay que usarla para enfocar en la empatía de la experiencia humana”.

 

Todo puede ser traducido: un mal chiste, una conversación o un clásico literario. Bellos explica las diferencias entre estos tipos de traducciones, las cuales siempre mantienen una regla de oro: ninguna traducción es definitiva.

 

El mito de la traducción fija

 

“Una de las verdades más maravillosas y raras de la traducción es que cualquier articulación, aunque sea de una longitud trivial, no tiene una sola traducción. Todos los dichos tienen innumerables traducciones que son aceptables”.

 

Esta verdad puede ser aplicada incluso a esta misma cita de Bellos, la cual pude haber traducido al español de más de 10 formas distintas. Tan solo el término ‘utterance’ da para más de seis significados que podrían haber sido usados  correctamente en el contexto de Bellos.

 

En su libro, el autor menciona que si les das a 100 traductores competentes la misma página para traducir, las probabilidades de al final obtener dos versiones idénticas son cercanas a cero. 

 

“Considerar las sutilezas de la comunicación interlingüística quiere decir que tienes que admitir que el significado nunca es estable, que nunca entenderás completamente lo que otra persona quiere  decir y que estás solo. Y creo que la mayoría encuentra eso terrorífico”.

 

Aunque esto, más que negar la condición de la traducción como arte, le da buenos cimientos: “La variabilidad de las traducciones es evidencia incontrovertible de la flexibilidad ilimitada de la mente humana”.

 

Entrevista David Bellos

Tráiler de su libro

 

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