Éstas no son sólo palabras bonitas. Una sociedad que no entiende cuál es el verdadero alcance de la ciencia y la tecnología puede quedar condenada al atraso (con la larga lista de problemas sociales y económicos que eso implica) o puede entregar su futuro al capricho de unas cuantas personas.
Dos de los sectores estratégicos de mayor importancia para la estabilidad y el desarrollo de un país son el de la energía y el de las comunicaciones. Ambos son tan fundamentales para una vida civilizada, que puede medirse el grado de desarrollo de un país, o incluso el de la humanidad, atendiendo únicamente a la forma en la que se produce y distribuye la energía entre sus habitantes y la forma en la que se distribuye el elemento más valioso de la sociedad moderna: la información.
Ambos ambientes están cambiando rápidamente. Por una parte, las nuevas tecnologías “limpias” no solo convertirán a la electricidad en el tipo más importante de energía del futuro, sino en el único tipo. Los automóviles, las fábricas y probablemente hasta los aviones podrían funcionar con motores eléctricos. Esto podría eliminar a la mayoría de las fuentes importantes de contaminación atmosférica (si es que se encuentra la forma de producir muchísima electricidad en forma “verde”... algo que, aunque usted no lo crea, parece posible); la electricidad puede hacerse y usarse sin producir humo y, por otra parte, los motores eléctricos pueden alcanzar una eficiencia superior al 90 por ciento en el uso de la energía que reciben (en lugar del aproximadamente 30 por ciento de los mejores motores de combustión).



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