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Greenpeace se ha ganado a pulso la honrosa reputación de ser el enemigo número uno de corporaciones y gobiernos que no respetan el medio ambiente. Sus activistas son especialistas en realizar actos desafiantes que involucran proezas excepcionales de alto impacto mediático, todo con el propósito de señalar, protestar y generar conciencia sobre los daños ambientales que provocan la matanza de ballenas, las pruebas nucleares, la deforestación de los bosques... etcétera.

Y es esa insistencia en el 'etcétera' lo que la ha convertido en la organización vigilante del medio ambiente más visible del mundo. Una especie de Batman que acude al llamado de auxilio para enfrentarse a villanos con intereses económicos y políticos que están por encima de la estabilidad y bienestar de la naturaleza.

Pero no debemos dar por sentada su existencia. La organización fue fundada por Marie y Jim Bohlen, Ben y Dorothy Metcalfe, Bob Hunter y Dorothy e Irving Stone el 15 de septiembre de 1971, fecha que resulta simbólica por ser el día en que realizaron su primera protesta.

La anécdota definió el carácter de lo que hoy es Greenpeace. Ese día, un puñado de decididas personas con conciencia ambiental quería detener a un gigante como lo es el gobierno de Estados Unidos. El grupo de activistas rentó un barco de pesca en Vancouver, Canadá, para zarpar rumbo a Amchitka, una pequeña isla en la costa de Alaska. El propósito era detener una prueba nuclear secreta planeada por la administración de Richard Nixon, pero los guardacostas estadounidenses frustraron su operación.

Los activistas no se sintieron derrotados, por el contrario marcó el nacimiento de Greenpeace y la ruta para un sinnúmero de victorias ambientales.

Hoy cuenta con sedes en más de 40 países que en conjunto luchan por combatir el cambio climático, la disminución de la contaminación, la protección de la biodiversidad, la lucha contra el uso de energía y armas nucleares y el uso de transgénicos, entre muchas otras causas.

Activismo Sin Violencia

Los activistas en Greenpeace tienen prohibido lastimar a otro ser vivo y consideran la violencia como un factor contraproducente, pero eso no los excluye de la controversia y la confrontación.

Algunos dicen que sus campañas "enardecen" a la opinión pública, o por lo menos eso cree Mattel, la empresa más grande de juguetes en el mundo que fue el objetivo de una reciente campaña internacional en contra de la deforestación.

Según Greenpeace, los creadores de Barbie están "destrozando las selvas tropicales de Indonesia, incluyendo las áreas que son el hogar de algunos de los últimos tigres, orangutanes y elefantes, para que Barbie pueda ser envuelta en un recipiente bonito". Además de una agresiva campaña en Internet y redes sociales, activistas se las ingeniaron para colgar una gigantesca manta en el edificio de 15 pisos de Mattel en El Segundo, California. Este es el tipo de actos desafiantes que los activistas de la organización están acostumbrados a hacer, con todo y los arrestos 'de rutina' que inevitablemente llegan post-protesta. 

¿Valió la pena? Sí, si es que esta protesta ayuda a que se mejore la situación de la selva de Indonesia, la tercera más grande en el mundo tan solo después del Amazonas y el Congo. Se estima que en medio siglo 40 por ciento de los bosques del país han sido talados, principalmente para plantaciones de aceite de palma, pasta y papel.

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