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Opinión
Nacional
Índira Kempis

En Monterrey, este sábado en la estación del Metro General Anaya a las 6 de la tarde se reunirá la comunidad LGBTTTIQ para marchar. Mientras que en Ciudad de México esta manifestación se realizará el 24 de junio. Es el mes del “Orgullo Gay” que nació del derecho a vivir sin persecución.

Estos derechos emergentes están poniendo en “jaque” a una sociedad altamente conservadora como la mexicana. Debates sobre el matrimonio igualitario y la adopción son frecuentes en diversos estados del país, eso sin pasar por las lamentablemente cotidianas violaciones a los derechos humanos como discriminación a los que se enfrentan.

En mi casa, nosotros somos una familia “natural”, como aseguran algunos. “Tradicional” porque tenemos sexo vagina con pene, aseguran otros. “Como Dios manda”, según se supone. Pero mi esposo y yo hemos decidido que queremos ser una familia que aporte al respeto, el amor y los derechos a una diversidad rica y basta de comprender el amor, el sexo, el matrimonio, los hijos y las familias.

¿Por qué vamos a marchar si a nosotros nos ve la mayoría como una pareja “normal”? La respuesta de mi esposo es: “En un mundo que vive intensos conflictos político-raciales (Trump y Brexit), conflictos de violencia nacional e internacional manifestados en actos terroristas (ISIS y crimen organizado), desesperanza social y económica, falta de confianza en autoridades e instituciones y ausencia de estado de derecho, la marcha es para recordarnos a todos que no importa tu origen, religión, afiliación política, profesión, educación, equipo de futbol, o tu preferencia sexual, el amor es primero”. En eso que enseña la Biblia, creemos, el amor es primero.

Pero, ¿quiénes son esa comunidad y por qué nos aceptan e invitan a participar aunque no seamos parte? Mario Rodríguez Platas, quien es fundador y quizá de los primeros en el país en aceptarse abiertamente gay, me explica por qué va a marchar: “Marchamos para que vean (y nos vean) que existimos. A partir de esa visibilidad, exigir tener derecho a todos los derechos como todas las personas. Sin adjetivos. Porque en un país donde invisibilizar es una práctica más común de lo que se imagina, siempre una marcha disruptiva mueve a la polémica, pero también a sentarnos a debatir de frente en una nación en la que nos acostumbró a callar y no exigir durante sexenios enteros”.

Jessica Cadena, quien ha formado una familia junto a su esposa e hijo, también va a estar ahí. Sus razones: “Si no se obtiene lo que por derecho nos corresponde, hay que luchar por ello. Mientras el gobierno no esté capacitado para garantizar la seguridad de nuestra familia y el respeto a nuestros derechos está en nuestras manos conseguirlo, y mientras la sociedad siga siendo indiferente a tales arrebatos, seguiremos visibilizando lo que prefieren ignorar”.

Esta última frase me recuerda que en realidad esto de la preferencia sexual no es algo nuevo. Es más bien algo viejo que, efectivamente, ha habido ese consenso social para ocultar lo que ha sido evidente.

Pero, además de exigir y dar visibilidad a la comunidad, Édgar Alfonso Sierra Martínez, quien también tiene trayectoria defendiendo sus derechos, enfatiza la alegría de la marcha: “hay que entenderla como una fiesta para nosotros, celebramos que vivimos y celebramos nuestro orgullo de ser”.

Pero sin obviar lo principal que es también entender que debemos estar ahí “porque aún no se nos reconocen plenamente nuestros derechos, tenemos que gritar bien y fuerte ante un Congreso y un Gobernador que se hacen como si no nos escucharan y no nos vieran”.

Aunque son vistos como una minoría en realidad no deberían serlo. Debería ser motivo de cualquier habitante mexicano el crear un país donde No se necesiten más marchas para entender que la diversidad no mata, pero que la discriminación, el negar derechos y el querer “tapar el sol con un dedo”, sí.

Celebremos este sábado el orgullo de ser como seamos, pero ser. “Es el momento en que somos visibles, en que existimos para seguir siendo libres de ser, amar y estar con los nuestros”, así lo afirma Anaee luna, la primera muestra trans visible del Estado de Nuevo León.

Tenemos una cita, entonces, con la libertad, el amor y el derecho a ser.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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