En las últimas semanas, Vicente Fox rompió el protocolo de vestimenta que estableció para vender su imagen durante la campaña presidencial del año 2000.
Su guardarropa estaba conformado por camisas azules y de tonos claros, pantalones de color beige y jeans. Además de la infaltable hebilla con la palabra “FOX”.
Pero el ex presidente mexicano –que no tiene un pelo de tonto– ya hizo algunos ajustes. Lo hemos visto en entrevistas luciendo prendas de color rojo. Ya sea una chamarra, pants o una camisa polo.
Así fue visto en una entrevista reciente para un medio local de León Guanajuato, durante la vista de Benedicto XVI.
Un día portaba orgulloso una camisa polo roja con las siglas del Centro Fox en blanco. Y habló de su deseo de ver al Papa.
Y en los fines de semana, se le puede ver vistiendo una chamarra roja o ropa deportiva del mismo color.
¿Qué está pasando por la cabeza de Vicente Fox, quien cambió el azul por el rojo?
El ex presidente ya dio su respuesta “racional” en una entrevista para Radio Trece: “(…) mi parte racional me dice que sólo un milagro hará que el PAN no pierda la Presidencia”.
Es decir, sólo un milagro haría posible que el PAN le ganara a Enrique Peña Nieto.
Pero, ¿qué trama el ex presidente?
A Vicente Fox se le ha acusado de tonto, pero no lo es. Y aunque a veces use a Marta Sahagún para presentarse como un hombre “entoloachado”, puede usar como nadie el recurso de que “se hace, pero no lo es”.
Su fuerte es vender como virtud una debilidad. Hace lo necesario para hacer creer que todos lo manejan, que él no sabe. Pero, al final, se sale con la suya.
Ningún presidente de México ha tenido esa habilidad para avanzar hacia el logro de sus objetivos adaptándose a las circunstancias. Es la forma más práctica de acomodarse.
Así ocurrió cuando llegó a la Presidencia de México. Dejó a un lado los ideales de luchar por un cambio de sistema, y al final terminó aliado con el viejo régimen.
Su parte racional le dice ahora que debe dejar el azul para volverse rojo. Es la misma parte racional que le ordenaba no compartir el "factor sorpresa" de sus estrategias con nadie, ni con los más cercanos.
Vicente tiene la visión que se requiere para desarrollar un mensaje verdadero en momentos clave, para alcanzar una sólida y calculada ganancia.
Pero no hay que culpar a Vicente Fox por el juicio que hace sobre la campaña presidencial panista.
Y es que, si uno observa detenidamente, después del relanzamiento de Josefina Vázquez Mota, en lugar de un “cuarto de guerra”, tiene una “bodega de guerra” donde impera el desorden.
Muchos cercanos a la campaña panista empiezan a decir en voz alta que ya no hay nada qué hacer ante la confusión de una campaña encabezada por Felipe Calderón.
También podemos observar que, en la primera semana de campaña, la popularidad de Josefina Vázquez Mota perdió puntos. Sus sombríos spots, que parecen diseñados por la Secretaría de Seguridad Pública, están desalentando a sus endebles seguidores.
Cuando Josefina habla en sus spots de que construyó pisos firmes porque los niños duermen en pisos de tierra, uno se pregunta si lo que quiere decir es que los niños que antes dormían en la tierra ahora duermen en el piso.
¿Acaso nadie revisa los guiones?
En una campaña electoral, la velocidad es clave, pero con tantos estrategas, veremos una campaña que avanza a la velocidad y con la creatividad de un paquidermo.


