@Carlos_Ledezma

 

Hoy más que nunca, la posibilidad de que la Plaza de Toros más grande del mundo se quede sin cumplir con el objetivo para el que fue construida está latente.

 

Prohibir las corridas de toros en el Distrito Federal y acabar con una tradición de más de 100 años cobra fuerza tras la decisión de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México de aprobar un dictamen contra la presentación de este espectáculo.

 

Pero tal y como sucedió en Barcelona, donde se decidió poner fin a la llamada Fiesta Brava, queda la duda si esta medida es en verdad para proteger a los animales o tiene un trasfondo político.

 

En el país ibérico, los detractores aseguraban que la prohibición tenía que ver menos con la protección de los toros y más con el empeño del sector nacionalista catalán por distanciarse de España, incluso en el terreno de la cultura popular.

 

"Prohibir las corridas de toros en Cataluña no más que un ataque contra la libertad", dijo Carlos Núñez, presidente de Mesa del Toro.

 

"Es fruto de la política en Cataluña contra los toros y todo lo que parece representar a España", agregó.

 

Y en México existe una similitud en el plano político. El dictamen de modificar el artículo 42 de la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos fue aprobado con los votos a favor de los asambleístas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Víctor Gabriel Varela, Beatriz Rojas y José Luis Soria, y con la abstención de Lizbeth Rosas, del PRD, y de Carlos Flores, del Partido Acción Nacional (PAN), mientras que la asambleísta perredista Karen Quiroga abandonó la sesión y no votó.

 

El argumento que se da para prohibir la Fiesta Brava es que se busca "promover que, en la mayor medida de lo posible, los animales como seres vivos, no sean objeto de maltrato, tratos crueles, además de evitar su dolor y sufrimiento".

 

Eloy Cavazos, reconocido ex matador de toros coincidió en que esta intención de acabar con las corridas tiene más tintes políticos.

 

"Nuestro país está careciendo de empleos, tengo entendido que tenemos en México 300 mil empleos que genera la fiesta de los toros, entonces no sé por qué hacer esto, cuando sabemos que nos comemos en el norte del país y en todo México miles de cabritos que duran 40 días (vivos).

 

"Ahorita hay una sequía terrible y se están muriendo cientos de miles de cabezas de ganado, no se hace nada por llevar agua al campo, por llevar alimento, no sé por qué atacar la cuestión de nuestra fiesta de los toros, siento que es una cuestión política porque en el rastro se matan también a cientos de miles de animales y esto es atacar la fiesta de los toros", dijo Cavazos al periódico El Universal.

 

El diestro guadalupense aseguró que la Fiesta Brava es cultura, arte y que incluso escritores y pintores se han inspirado en esta actividad para crear sus obras por muchos siglos.

 

"Los políticos están para mantener a nuestros pueblos y en lugar de mantenerlos, le quitas al público su diversión", expresó el neoleonés.

 

Aún no se ha fijado una fecha para la posible presentación y discusión del dictamen ante el pleno de la asamblea, pero está claro que ahora es el toro quien lleva la ventaja sobre la fiesta.

 

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