Si Los Zetas condenaron y entregaron a sus integrantes que incendiaron el casino Royale, entonces las autoridades ni siquiera tuvieron que investigar para detener a esos delincuentes.

 

En pocas palabras, a cuatro meses no existe investigación de la Procuraduría de Nuevo León o de la PGR que arroje resultados tangibles sobre el móvil y la autoría intelectual.

 

Pero tampoco sobre la ejecución del incendio porque los delincuentes capturados en realidad fueron condenados y entregados por Los Zetas.

 

Y si la organización criminal dio la ubicación de los delincuentes que actuaron por su cuenta, es la razón de que en todas las aprehensiones no hubo un solo disparo de por medio.

 

Además, estratégicamente solo faltan de detener por el incendio del casino Royale a los líderes máximos de Los Zetas en Nuevo León y en el país, como el número uno de la organización Heriberto Lazcano “El Lazca”.

 

Claro, en este caso las autoridades no han podido hacer la captura.

 

Y todo esto se desprende porque Los Zetas y El Cártel del Golfo ahora utilizan nuevas estrategias de comunicación para buscar regular su imagen violenta.

 

Envían mensajes que abren nuevas vetas de información hacia dentro de las organizaciones, así como también pueden poner en evidencia la eficacia o la falta de capacidad de las autoridades.

 

Mensajes que evidencian que las organizaciones criminales ya no tienen un control sobre todas las operaciones de sus células.

 

Y por otro lado, que esas agrupaciones entregan a las corporaciones policiacas de distintos niveles, a los integrantes de la organización que se pasan de la raya en hechos trascendentalmente violentos.

 

Las mantas que aparecieron a unos cuantos días de Navidad son un claro ejemplo de la nueva forma de comunicar.

 

El mismo día, el 12 de diciembre, colocaron mensajes en dos enclaves de Los Zetas: Nuevo Laredo Tamaulipas y Monterrey Nuevo León. 

 

Pero quizás porque en ellas tocaban el sensible tema del casino Royale, en Monterrey las mantas fueron retiradas con tanta rapidez por el Ejército y la Agencia Estatal de Investigaciones, que no quedó ningún rastro de la leyenda que tenían escrita.

 

Los narcomensajes fueron confiscados inusualmente rápido de los puentes peatonales en las avenidas Garza Sada, Revolución, Venustiano Carranza, Fidel Velázquez y una más en Santa Catarina.

 

Pero ahora sabemos por qué fueron confiscadas con tanta rapidez.

 

Y es que en la ciudad de Nuevo Laredo Tamaulipas sí permanecieron por más tiempo.

 

En una de las mantas de esa frontera Los Zetas envían un mensaje que cambia un aspecto sensible sobre las investigaciones de los 52 inocentes asfixiados en el casino Royale.

 

Porque condenan a los criminales que prendieron fuego al casino y afirman que en su organización no son terroristas.

 

Y el contenido del mensaje que envían es de tal envergadura, que en el mismo niegan la información que difundió la DEA sobre el plan para atentar contra algún Embajador extranjero en México.

 

Definitivamente es el primer mensaje en la historia de esa organización en el que buscan regular su imagen de excesiva violencia.

 

Se adjudica el mensaje Miguel Ángel Treviño Morales alias Z-40, el segundo de abordo en la organización que dirige Heriberto Lazcano “El Lazca”.

 

En él, condenan a los criminales que provocaron el incendio del Royale y dan el pésame a las familias de las 52 víctimas.

 

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