Es temporada de chapulines, pero hay uno especialmente cínico.
Porque es el único alcalde a quien le desaparecieron a su mando policial y a una decena de sus escoltas y no hizo nada al respecto.
También es quien ha visto pasivamente pasar ante sus ojos la ola criminal en su municipio y la infiltración de la delincuencia organizada en sus círculos más cercanos.
Si es una ofensa para el ciudadano que Ivonne Álvarez quiera dejar Guadalupe, Fernando Larrazabal Monterrey y Héctor Gutiérrez el Congreso del Estado, entre otros, Benito supera el agravio.
Caballero dejó la alcaldía con un historial de casos sin resolver y en el momento más álgido de la disputa territorial de los cárteles del narcotráfico.
Apodaca es hoy un campo de batalla y las balaceras contra policías y mandos oficiales confirman el conflicto.
Benito Caballero llegó a la Presidencia Municipal y dejó trabajo pendiente en el Congreso del Estado.
No hizo nada como legislador y tampoco como alcalde, aunque la violencia y la infiltración de Los Zetas en el Ayuntamiento se veían venir.
Desde hace dos años del ex regidor Jesús Manuel Santiago Ordaz, “El Lic. Meme”, auguraba la descomposición exponencial de ese municipio.
El ex funcionario de la administración de Raymundo Flores Elizondo (2007-2010) fue detenido el 10 de marzo de 2010 cuando se enfrentó con militares.
Santiago Ordaz fue uno de los 29 internos que se fugaron del penal de Apodaca vinculados con Los Zetas. Está clasificado como un reo de “alta peligrosidad” por los cargos de narcomenudeo y agrupación delictuosa.
Y luego, la racha de violencia en Apodaca se agudizó el 28 de abril de 2011 con la desaparición del director de la policía municipal Milton Alvarado Rojas y una decena de policías que eran sus escoltas.
Fuentes extraoficiales difieren con la cantidad de uniformados desaparecidos, pero las autoridades municipales y estatales nunca dieron una versión de los hechos.
Las desapariciones marcaron un precedente de impunidad en el municipio.
Desde entonces, la situación de inseguridad se agravó. Durante esta semana, por ejemplo, hay un incremento en el número de homicidios y atentados a uniformados.
Eulalio López Cosme fue atacado con sus escoltas este 8 de marzo, a tres meses de convertirse en titular de Seguridad Pública de Apodaca.
El ataque ocurrió a menos de 10 kilómetros donde hace tres días fue emboscado un convoy de policías municipales y en el que resultaron cuatro agentes heridos.
Un segundo ataque del que el ex militar sale con vida.
Y es que el 31 de mayo de 2011 fue herido cuando aún era subsecretario de la corporación durante un patrullaje por la carretera Mezquital-Santa Rosa.
Pero en ninguno de los dos atentados se han capturado a los responsables.
López Cosme llenó el vacío que dejó José María Cantú hace tres meses, luego de que el ex titular no aprobó las pruebas de control de confianza.
Los ataques a policías ocurren justo después de que se diera a conocer la infiltración del crimen organizado en el círculo cercano de Caballero.
El pasado 28 de febrero, fue detenida Stephanie Lizbeth Ayala Rivera, una espía al servicio de Los Zetas que presuntamente proporcionaba información a dos escoltas del edil con licencia, identificados como Hugo Martínez y Jonathan Obregón.
La joven de 18 años se encargaba de espiar las actividades del Ejército y de policías de los tres niveles de gobierno.
La tasa de homicidios en el municipio indica que es uno de los más violentos en Nuevo León.
En este periodo acumuló 71 homicidios o el 20.5% de la incidencia del delito en toda la entidad, sólo por debajo de Monterrey (44%).


