La firma de la amenaza lleva la Zeta, grupo aliado de la reducida célula de Los Beltrán Leyva que controla San Pedro. Aunque quizás esa alianza esté en riesgo.

Y según fuentes de la propia secretaría de Seguridad del Ayuntamiento, hay tres causas principales.

La primera es el acuerdo que el alcalde Mauricio Fernández firmó con el Gobierno del Estado para enviar 28 policías sampetrinos a trabajar directamente con la Secretaría de Seguridad Pública del Estado en los límites de San Pedro.

La segunda es la entrada del Ejército a patrullar las calles del municipio. Y la tercera es el cambio de m andos en la Policía y en Tránsito.

Y es que luego de que el día de la toma de toma de posesión del alcalde de San Pedro, en octubre de 2009, los criminales entregaron muerto al secuestrador Héctor “El Negro” Saldaña, para que Mauricio Fernández se luciera en su presentación. Con ello seguramente el pacto estaba sellado.

Quizás por ello hoy, la redacción del narcomensaje de los criminales es un reclamo a “jalar parejo”.

El asesinato de alto impacto de un agente de tránsito en pleno corazón de San Pedro a las 19:00 horas, un momento muy concurrido en el Paseo de los Duendes, fue el escenario para el mensaje.

Exactamente el reclamo o la leyenda de los delincuentes, que además empezó a circular en redes sociales, decía: “Saludos a los nuevos jefes aquí estamos. Juanito y Chuyito pónganse al tiro porque nos van a conocer. Mauri vamos a jalar parejos qué no? Atte. Comandante Azero”. 

Le cuestionan: “¿qué no?...”. Como si desde hace tiempo hubieran acordado lo que afirman en su redacción: “jalar parejos”. 

Y también se refieren a los nuevos directores de Policía, Juan de los Reyes, y de Tránsito, Jesús Alfredo Ortiz.

En un sentido, es un mensaje similar a lo que sucedió con las primeras advertencias contra la alcaldesa de Guadalupe Ivonne Álvarez, que cuando contrató militares para ocupar los mandos de Seguridad en el municipio fue objeto de amenazas por parte de Los Zetas, que la calificaron como: “traicionera”.

Aunque allá se hizo por voluntad de la alcaldesa y Mauricio Fernández, en cambio, fue obligado por presiones de la Semar, Sedena y Estado.

Y es que en las últimas semanas hay cambios en San Pedro en la forma de operar de la Secretaría de Seguridad y en la manera de coordinarse con el Ejército y las autoridades estatales.

Es importante aclarar que esas modificaciones no son ideas autónomas del alcalde.

Porque hasta apenas hace dos semanas, el Ejército empezó a patrullar las calles de San Pedro. Anteriormente a ello, solamente hacían algunos rondines por Morones Prieto y muy esporádicamente por Lázaro Cárdenas y Calzada del Valle.

Pero fuentes de la propia secretaría de Seguridad indican que a partir de la intensificación del patrullaje, el Ejército decomisó varios vehículos civiles de presuntos criminales que operaban en colaboración con algunos policías dentro del grupo llamado Los Dragones (véase la edición 233 de RIM).  

Además, el alcalde y su Departamento de Alcoholes amenazaron con cerrar antros o locales de venta, como Tacos Julio en el Centrito de la colonia del Valle.

El ultimatum a la Taquería Julio es porque no tiene permiso para venta de alcohol, pero en sus mesas siempre beben los comensales.

Y justo esa taquería es donde siempre hay camionetas con placas colgadas, además que el negocio es blanco de acusaciones porque señalan que ahí se vende de todo. 

Además, precisamente ahí es donde los criminales levantaron el 8 de julio al Coordinador de la Dirección de Ordenamiento y a un inspector. Los golpearon y los amenazaron para luego soltarlos, pero ambos renunciaron a sus puestos municipales.

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