Cerca de 700 millones de pesos del erario de Nuevo León podrían haberse ido al tradicional “moche” entre la administración de Natividad González Parás y sus constructores favoritos en sobrecostos para obra pública.
Todo está documentado con claridad, pero la administración estatal de González Parás ni siquiera ha recibido una crítica oficial de parte del gobierno que ahora dirige su “delfín” Rodrigo Medina de la Cruz, que sigue incrementando la deuda estatal.
Y es que entre los presupuestos de las 26 obras públicas que revisó la Auditoría Superior del Estado (ASJENL) en 2008, en 19 de ellas la cantidad final de los contratos suma 691.7 millones de pesos por arriba de lo presupuestado y de lo licitado.
Es decir, casi 700 millones de pesos adicionales, cantidad que representa más del doble del presupuesto inicial de estas construcciones.
En las 19 obras iban a gastar 464.7 millones y la cifra creció en un 150 por ciento con el sobrecosto. El gobierno gastó en total mil 156.4 millones de pesos.
Además, la Auditoría Superior del Estado no encontró la argumentación de ley para esos sobrecostos.
Y aunque revisó en 2008 esos contratos, muchos fueron firmados desde dos y tres años antes.
Es información que Reporte Indigo solicitó a la Secretaría de Obras Públicas de Nuevo León desde noviembre de 2010 y que quedó registrada con el folio SI2011-6630-979208.
Al igual que esta publicación documentó cómo la Constructora Maiz Mier de la familia política de González Parás hizo negocios en la administración anterior (véase La Ley del Moche de la edición 252 de Reporte Indigo Monterrey), un grupo de más de 20 constructoras también operaron con sobrecostos.
Pagos adicionales por obra que, por increíble que parezca, realmente están contemplados en la Ley de Obras Públicas de Nuevo León.
Y es que según el apartado “De los Procedimientos y los Contratos de Obra Pública” de la Ley de Obras Públicas de Nuevo León, en sus artículos 71 y 76, las modificaciones en los costos originales de las licitaciones pueden ser de un 25 por ciento, o hasta más de ser
necesario.
Sobreprecios que deberán ir acompañados de una argumentación, pero que en este caso no se encontró.
Se trata de un desfalco orquestado por la Constructora Maiz Mier y por el propio Natividad González Parás, como declaró la cuñada del ex gobernador Martha Maiz de Zuazua desde julio de 2011 (véase La Farsa millonaria de Nati y los Maiz de la edición 237 de RIM).
Desde aquel entonces Maiz de Zuazua reveló cómo su padre y su hermano acordaron con su cuñado el ex gobernador que varias constructoras fueran utilizadas como prestanombres para la ejecución de obra, trabajos que en realidad fueron asignados a la Constructora Maiz Mier.
Incluso dentro de estas artimañas para adjudicar obra pública a la familia política del ex gobernador se simuló un veto a la Constructora Maiz Mier.
Pero dicha “farsa”, como la llamó Martha Maiz, fue sólo un plan para que mediante la promoción de un amparo la empresa pudiera participar en las licitaciones estatales.
Finalmente la constructora favorita terminó con asignaciones por cerca de 2 mil millones de pesos de Obra Pública durante la administración de González Parás.
Y ahora un análisis de varios contratos revela que Maiz Mier no fue la única constructora favorecida.


