En los últimos tres cuartos del año la PGR y la Procuraduría del Estado se la pasaron jugando con la sociedad respecto a la tragedia del casino Royale.
Pasaron cuatro meses después del incendio y llegó la Navidad, pero los sobrevivientes de la trágica tarde en el casino de San Jerónimo ni siquiera fueron citados a declarar.
Ni por la PGR ni por la Procuraduría estatal.
Además del acto de obvia negligencia, o de intencionalmente sacarle la vuelta a la investigación, las procuradurías demostraron que son capaces de mentir, manipular y contradecirse frente a toda la sociedad.
Pero dentro del ámbito del Derecho, tanto el titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada Cuitláhuac Salinas, así como el Procurador del Estado Adrián de la Garza, hicieron el ridículo.
Porque el paso más elemental de una investigación, el primero en toda averiguación, debió ser que los sobrevivientes a la tragedia acudieran a rendir su declaración ministerial.
Y así también con las autoridades que ingresaron a la escena del crimen y tomaron nota de cómo se encontraban las cosas.
Como el director de Operaciones del Cuerpo de Bomberos de Nuevo León, Andrés Molina, quien dijo que al entrar no vio que existiera la red de tuberías de los aspersores contra incendios y tampoco vio suficientes salidas de emergencia.
Pero esa primera fase de la investigación simplemente no la hizo ni la PGR ni la Procuraduría del Estado.
Es un hecho que no se cumplió con la primera fase, con la foto inicial de una investigación sobre las condiciones de la escena.
Y con ello, como muchos abogados consultados opinan, no solamente se omitió la más importante etapa de una investigación y de un dictamen de Protección Civil, sino que además permitieron que se viciara la información sobre la escena del crimen.
Ambas procuradurías, porque para ser claros debieron hacerlo las dos, desecharon el principio básico de la Inmediatez Procesal en los testimonios de testigos presenciales.
Esta figura del Derecho y de la Procuración de Justicia indica que ante un hecho, los testimonios que son recabados con mayor proximidad al momento en que ocurrió, tienen un valor más nítido y claro en una investigación.
Porque cuando pasan las horas, los días, los meses, como en este caso del casino Royale, los testimonios pierden valor.



Enviar un comentario