¿Es “La Noche de los muertos vivientes” una simple película de zombies o una sutil declaración antiguerra?
¿Cuándo fue que la pandemia viral sustituyó a la radiación nuclear como la causa de zombificación? Y ¿qué tipo de muerto animado, los que arrastran los pies o los que corren, tienen más potencial para causar miedo?
Esas preguntas y otras morirán por la paz, y serán horriblemente revividas, en una clase de tercer año en la Universidad de Baltimore llamada “Géneros Mediáticos: Zombies”.
Arnold Blumberg, entusiasta de cultura popular y películas de zombies, es de los primeros profesores universitarios que dedicarán un semestre entero al estudio de los muertos reanimados.
Su clase, y ofertas recientes en otras universidades, comparten el interés común en la película del zombie como expresión del zeitgeist, o espíritu de los tiempos.
“Ahorita estamos viendo un aumento masivo en el entretenimiento en forma de zombies”, dice Blumberg.
“En el nivel más básico, los zombies son probablemente los íconos más representantes del horror, uno de los más cercanos a nosotros en términos de identificación, en términos de nuestro reflejo”, explica. “Simplemente, los zombies son humanos”.
La materia tiene cupo para 45 alumnos y está casi llena con una distribución igual entre hombres y mujeres, fanáticos y novatos en la materia de zombies.
El curso intensivo de tres semanas en invierno ofrece diario dos horas de clase y una de proyección de películas más una lectura para hacer en casa. Sus estudiantes han respondido con una variedad de proyectos interdisciplinarios.
La clase de Blumberg tiene precedentes. Brendan Riley, profesor de inglés en Columbia College en Chicago, introdujo una clase llamada “Zombies en los medios populares” en 2006, unos años después de la reanimación de los zombies en la cultura estadounidense. Él cree que fue el primero en ofrecer un curso entero de zombies, una entrada perenne en la lista de las clases más raras a nivel universitario.
Blumberg es curador del Museo de Entretenimiento Geppi, un santuario a la cultura popular en la zona Camden Yards de Baltimore.
Tiene títulos de la Universidad de Baltimore y de la Universidad de Maryland en el Condado de Baltimore y co-escribió el libro “Zombiemania”, una afición escolar que posiblemente solo sea sobrepasado por su devoción hacia la serie británica de ciencia ficción, “Dr. Who”.
Es maestro de una clase del cómic como literatura en la UMBC.
La clase de zombies cubre apenas 16 clásicos, desde “El Zombie Blanco” de Bela Lugosi de 1932 hasta “Zombieland”, estrenada el año pasado, que pasó a ser la película de zombies más taquillera de la historia.
“Observamos cómo cambia y evoluciona el personaje del zombie a través de los años y como refleja nuestra cultura”, explica Blumberg.
Aun antes de que las películas de zombies se convirtieran acomplejadamente en cine de arte, delataban los miedos de la sociedad.
Los primeros zombies obedecían a sacerdotes malvados del vudú que proyectaban los conflictos de raza no resueltos de la nación. Desechos nucleares creaban zombies durante la Guerra Fría.
El horror presentado por Romero en la década de los sesentas recordaba al público de la guerra en Vietnam.
Los zombies milenarios, que no estaban muertos en realidad, nada más hambrientos y enojados por mutación viral, reflejan la obsesión post-11 de septiembre con lo patógeno.
Steven Schlozman, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, quien ha escrito de broma sobre la neurofisiología de los zombies, considera a los muertos vivientes como el único monstruo cinemático merecedor de su propia clase universitaria.
“Existe un gran debate sobre cuáles son los tipos de zombies más apropiados para discutir, los lentos como en ‘Noche de los muertos’, o los que corren como en ’28 días después’ o ‘Soy leyenda’”, explica Schlozman.
“¿Cómo defines la concientización? ¿Cómo defines qué es humano? Existen clases enteras de filosofía sobre los temas”.
(c) 2010, The Washington Post
Traducción: Ana Lucia Cuéllar



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