*Por Matthew Lynn
En estos tiempos hablar abiertamente de sexo ya no incomoda. Se habla sin tapujos de la muerte, la enfermedad y la depresión.
Sin embargo, hay un tabú que persiste.
La mayor parte de la gente aún se muestra renuente a hablar de lo que gana, de cuánto dinero tiene.
Es posible saber con exactitud cuánto gana la mayoría de los máximos responsables ejecutivos ¿pero qué hay de nuestros compañeros de trabajo? ¿de nuestros vecinos? La mayoría no tiene idea de cuánto ganan, cuánto deben por su casa ni qué tipo de ahorros tienen.
En realidad, todos seríamos más prósperos si diéramos a conocer nuestras finanzas. Obtendríamos acuerdos más justos, nos sentiríamos más seguros y sería menos probable que acumuláramos deudas absurdas.
Si nos sentimos cómodos hablando de sexo o de la muerte con los demás, ¿por qué no hablar de dinero?
Las regulaciones actuales obligan a los ejecutivos a dar a conocer el sueldo que reciben.
Sabemos que el máximo responsable ejecutivo de Lloyds Banking Group Plc, Antonio Horta-Osorio, recibirá un sueldo anual de mil 035 millones de libras (cerca de 1.7 millones de dólares) además de una bonificación, porque el banco lo comunicó la semana pasada tras su nombramiento.

Sabemos que Willie Walsh, el máximo responsable de British Airways Plc, ganará anualmente 943 mil euros (poco más de 1.2 millones de dólares) porque la línea aérea lo reveló en el marco del proceso para recibir la aprobación de los accionistas para su fusión con Iberia Líneas Aéreas de España S.A.

Mediante una búsqueda rápida, podemos obtener los mismos detalles sobre prácticamente todos los ejecutivos de empresas.
Cada vez más sabemos también cuáles son los sueldos más altos del sector público.
Gran Bretaña decidió este año dar a conocer los salarios de los ejecutivos de los organismos gubernamentales que más ganan.
Los países escandinavos tampoco se muestran reticentes al respecto. En Noruega, las autoridades publican en internet los sueldos de los funcionarios.
Sin embargo, en muchos sectores de la sociedad los sueldos se mantienen en secreto.
Una encuesta realizada por Uswitch.com entre mil 392 adultos británicos, determinó que el 37 por ciento de la gente dice a su familia y sus amigos cuánto gana, el 20 por ciento habla de sus bonificaciones y un 23 por ciento habla de sus deudas. Pero eso significa, por supuesto, que un 63 por ciento de la gente no está dispuesta a informar sobre sus finanzas.
Una encuesta realizada en Estados Unidos demostró que también los estadounidenses se muestran reticentes.
La encuesta de Harris Interactive entre 2 mil 257 adultos para la página web Glassdoor.com, determinó este año que el 17 por ciento de la gente no le comentaba a nadie cuánto ganaba.
En cuanto al 83 por ciento restante la mayoría estaba dispuesta a compartir esa información sólo con su cónyuge o su pareja. Un tercio aceptaba hablar de lo que ganaba con su mejor amigo, sólo un 15 por ciento lo hacía con un colega de jerarquía similar en el lugar de trabajo, mientras que apenas un 5 por ciento lo hacía con un simple conocido.
Sigue existiendo una gran resistencia a revelarle al mundo la propia situación económica. La mayor parte de nosotros no lo hace. Pero todos deberíamos ser por completo abiertos en relación a cuánto dinero ganamos. Estas son las razones:
En primer lugar todos saldrían beneficiados. No podemos estar del todo seguros de si se nos paga un sueldo justo a menos que sepamos cuánto reciben nuestros colegas.
Los jefes nos pueden engañar con facilidad porque no tenemos suficiente información. Si todos supiéramos cuánto ganan los demás, nos resultaría más fácil negociar un mejor contrato.
A corto plazo podríamos sentirnos algo incómodos si comprobamos que aceptamos menos de lo que cobran los demás en la oficina. A mediano plazo, saldríamos ganando.
En segundo término, como no tenemos idea de lo que ganan los demás, tendemos a sentirnos inseguros respecto de lo que cobramos. Miramos a nuestro alrededor y pensamos que los otros ganan mucho más. Lo más probable es que tengamos un sueldo intermedio.
Si fuéramos más transparentes, seguramente nos llevaríamos una agradable sorpresa y nos daríamos cuenta de que estamos bien. Sin duda nuestra autoestima aumentaría.
En tercer lugar, nos haría más responsables en el plano económico. Uno de los grandes problemas del mundo actual es la deuda de los consumidores. Eso se debe, en parte, al secreto en que envolvemos nuestras finanzas.
Hacemos ostentación gastando mucho dinero. Si fuera habitual contarle a todo el mundo el monto de nuestra hipoteca, o que compramos ese auto nuevo enteramente a crédito, tal vez nos sentiríamos algo incómodos.
Competiríamos en responsabilidad financiera, así como en consumo y nos sentiríamos menos tentados a acumular deudas impagables.
Es cierto, lo que ganamos es información personal. Dice mucho sobre nosotros y el lugar que ocupamos en el mundo. Pero sin duda la sociedad ha mejorado mucho desde que se eliminaron los tabús victorianos sobre hablar de sexo, muerte, salud y emociones.
Deberíamos hacer lo mismo en relación con el dinero.
¿Cuánto gano? Se los diré, pero sólo si ustedes me lo cuentan antes.
*El autor es escritor británico de importantes thrillers y colaborador de Bloomberg News
(c) 2010, Bloomberg News



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