En el laboratorio del científico J. Craig Venter se ha generado una especie que es creada, modificada y manipulada a base de computadoras y la mano del hombre. Se trata de la primera célula producida a base de ADN hecho por el hombre en un laboratorio, el primer ADN sintético que toma control total de una célula.
Aunque se trata de partículas minúsculas, representa la creación de la primera vida artificial. Y por la manera en que se hizo, es posible que estemos viendo el nacimiento de una especie de Silicon Valley del diseño de organismos vivos.
Poco a poco, los avances científicos nos están acercando a lo que alguna vez fue distante ficción. Cada vez está más cerca el futuro en que será posible diseñar seres vivos a la medida utilizando un software de computadora.
En estricto sentido, la creación del científico Venter no partió de cero. Más bien fue una recreación de una forma de vida ya existente. Lo que hizo fue cambiar un tipo de bacteria por otra, pero es el primer paso.
Lo que se busca es diseñar organismos que trabajen de una manera diferente de la intención que les dio la naturaleza. Y los probables usos van desde el diseño de células que produzcan medicinas o absorban los gases de efecto invernadero, hasta la creación de nuevos combustibles.
Este avance científico abre el debate de las ventajas y riesgos que implica la creación de nuevos organismos y sus probables beneficios y peligros para el ecosistema y la vida humana. Pero mientras se resuelven los conflictos políticos, económicos y militares del mundo, la actividad científica está alcanzando niveles impensables.



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