Todo inició el 20 de abril, tiene poco más de 3 meses, pero se ha sentido como una eternidad.
La empresa británica British Petroleum que ha invertido más de 3 mil 500 millones de dólares en mecanismos para reparar el daño (fallidos por cierto), espera terminar hoy con la pesadilla… claro si las cosas no salen de nuevo mal.
En los 105 días del derrame, la empresa ha mostrado una gran incapacidad para solucionar la catástrofe que ha devastado las comunidades costeras estadounidenses del sur del Golfo.

La empresa ha realizado muchos intentos por contener el considerado peor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos.
El jueves 13 de mayo los encargados de solucionar la amenaza intentaron conectar una especie de embudo en el fondo del mar, sobre el pozo, para canalizar desde allí el crudo hacia un buque contenedor, sin lograr el objetivo.
El 16 de mayo BP insertó un tubo en el pozo dañado, a mil 500 metros de profundidad, para bombear a un barco en la superficie hasta una quinta parte de los más de 5 mil barriles de petróleo que se derramaban.
Los esfuerzos desesperados por salvar al ecosistema continuaron el 26 de mayo cuando la compañía inyectó una especie de lodo con agua, materias sólidas y el mineral barita dentro del pozo a través de una serie de conductos.
Al día siguiente los ejecutivos afirmaron haber aminorado la fuga pero no haberla detenido. El 30 de mayo reconocieron que el intento había fracasado.
BP aseguró el 7 de junio que con la tapadera de contención colocada el día 3 se logró capturar alrededor del 60 por ciento del petróleo que emana del pozo.
El fluido de petróleo fue detenido provisionalmente por la empresa el pasado 15 de julio a través de una campana.

Sin embargo hoy la británica buscará sellar el pozo con el procedimiento llamado "static kill" (detención estática) con el vertido de lodo pesado el cual podría durar entre 33 y 61 horas en completarse.
Aunque el proceso de bombear el lodo y cemento por arriba de la zona afectada parece ser muy prometedor, su éxito dependerá de que no haya problemas con pruebas preliminares.
Si la medida funciona, en cinco o siete días se inyectaría nuevamente cemento por debajo, procedimiento conocido como "bottom kill" o "detención inferior".
Este procedimiento es una de las últimas oportunidades para terminar definitivamente con el desastre el cual ha erosionado la popularidad del presidente Obama y aumentado las tensiones entre Washington y Londres.


