Lo De Hoy - La reforma de la reforma

La reforma de la reforma

Con la súbita aparición de ocho notables intelectuales pidiendo que haya menos spots y más debate en las campañas, se abre una pregunta: ¿cuál es la intención oculta detrás de esa petición?
Por Félix Arredondo 09/03/2011 - 0 comentarios Categoría: Actualidad

Aunque el tema no estaba en el centro de la atención pública, ni preocupa a la mayoría de los mexicanos, ocho personajes de la vida política de México irrumpieron en la escena pública el 2 de marzo con una carta dirigida al Senado de la República.

El remitente es un grupo conformado por Carlos Fuentes, José Woldenberg, Cuauhtémoc Cárdenas, Diego Valadés, Héctor Aguilar Camín, Enrique González Pedrero, Juan Ramón de la Fuente y Miguel Alemán Velasco.

Demandan una reforma a la reforma electoral de 2007, que en esencia busca cambiar la manera en que se distribuye el tiempo de radio y televisión destinado a las campañas políticas.

En principio, proponen que haya menos spots y más tiempo “para intentar inyectarle un mayor sentido al debate electoral”.

Y es que con la distribución “del tiempo de radio y televisión en pequeños segmentos de 20 y 30 segundos, la publicidad tendió a parecerse más a la de tipo comercial que a la deseable comunicación política.

“Se adelgazó el debate, los mensajes se transformaron en ‘comerciales’ y las posibilidades de los análisis se redujeron hasta simples frases ‘ocurrentes’”.

Si uno se atiene a las filias ideológicas de quienes firman, es evidente que se trata de un grupo plural y muy respetable en términos generales.

Sin embargo, como en México nunca falta un gramo de "sospechosismo", algunos podrían preguntar: ¿Qué espíritu fue capaz de inspirar la homologación del pensamiento de tan disímbolos personajes en un asunto tan particular?

Y aquí cabría preguntarse si la inusitada carta no es sólo un pretexto para abrir boca en torno a una reforma electoral más profunda que la de 2007.

La reforma del ‘compló’

Una reforma que mate dos pájaros de un tiro, como la planteó el 3 de marzo Jorge Castañeda en su columna semanal del periódico Reforma:

"El paquete es sencillo y ha sido descrito por muchos estudiosos: del lado Calderón, la reelección de diputados y senadores, el referéndum para cambiar la Constitución, las candidaturas independientes y alguna modalidad de aprobación expedita de iniciativas de ley.

"Del lado Beltrones y compañía, la ratificación individual de parte del gabinete –no todos los secretarios y no todos juntos–, la autonomía y transexenalidad de los órganos reguladores –CNBV, CRE, Cofetel, Cofeco– y algún tipo de ajuste a la figura de los legisladores plurinominales".

Según el ex canciller Castañeda, el asunto está "atorado" por dos temas:

"Por un lado, se murmura que Presidencia no se resigna a excluir la segunda vuelta en la contienda presidencial, que sería el instrumento privilegiado para crear en los hechos la alianza PAN-PRD en 2012 y que impediría el regreso del PRI a Los Pinos.

"Por otro lado, es evidente que hay resistencias en la bancada del PRI –más entre diputados que entre senadores– debido a la supuesta oposición de Peña Nieto a la reelección, el referéndum y las candidaturas independientes".

De ser las cosas como las apunta Castañeda, pudiera ser que se estuviera urdiendo un "compló" para impedir que Peña Nieto llegue al poder.

Con la reforma de la segunda vuelta, cabría la posibilidad de que el "PAN y PRD le echen montón en una segunda vuelta", dice el ex canciller.

Como evidencia histórica de que esto funcionaría, recuerda lo que ocurrió en el año 2000.

Fue la idea del "voto útil" que el propio Castañeda operó junto con Adolfo Aguilar Zinser por instrucciones de Vicente Fox.

Jaime Gutiérrez Casas y Fredo Arias, dos jóvenes colaboradores de Fox, le propusieron la idea a Dick Morris, el sigiloso y discreto asesor de Vicente Fox que, a su vez, se la vendió al guanajuatense.

"Fox procuró activamente arrebatarle una parte del electorado a Cárdenas, y lo logró: entre 2 y 3 millones de sus votos se fueron al PAN. El resultado fue el mismo que hubiera generado una segunda vuelta formal: votantes de Cárdenas habrían optado por Fox en lugar de Labastida", relata Castañeda.

Sin embargo, de acuerdo con lo expuesto por el ex canciller, en la teoría de la reforma del "compló" estaría, además, la reforma política Beltrones.

El presidente, sea quien sea, deberá tener el control político de la nomenklatura, de lo contrario, será controlado por ésta a través de la ratificación de los principales secretarios del gabinete.

Peña Nieto sería el presidente, pero no gobernaría.

La reforma de los spots

Sin embargo, es posible que exista una hipótesis más elemental y más simple que explique la súbita aparición del pelotón de los ocho de la carta.

¿No habrá sido esta solicitud de reforma una estrategia de ésas que aconsejan algunos asesores de campañas para ganar más espacios en medios?

Y es que ahora, más que nunca, muchos políticos –incluidos los que hicieron la reforma de 2007– añoran los espacios televisivos de los anuncios de las precampañas.

Si no, es cosa de preguntarle al ex secretario de Gobernación Santiago Creel, quien aparecía frecuentemente en spots televisivos sin ser candidato de ningún partido.

Nadie puede amar lo que no conoce. Y después de Peña Nieto, casi ningún político, salvo López Obrador, es conocido.

Por eso es explicable que a los que ni siquiera tienen el pretexto de un informe para salir en los spots de la tele, les urja nivelar la balanza de la arrolladora presencia en pantalla del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

Por eso, más de uno habrá reflexionado ya en la respuesta que el senador Manlio Fabio Beltrones, precandidato a la Presidencia de la República, dio a los promotores de la inusitada carta:

“Tengo el mayor interés de escuchar los argumentos expresados en su misiva.

"Como senador y ciudadano, insisto en que habré de realizar lo que a mi alcance esté para concretar los objetivos que compartimos; que, además, confirman lo acertado de la decisión que, en 2007, adoptó el Órgano Reformador de la Constitución al dictar las normas constitucionales que fortalezcan el ‘modelo’ de comunicación en televisión y radio”.

Sin restar importancia al tema de los espacios para la discusión y reflexión de los grandes asuntos nacionales, vale la pena preguntar: ¿Por qué, con spots o sin ellos, al ciudadano promedio ya no le interesa saber lo que dicen los políticos?

¿Por qué los finales de las telenovelas o el último gol del “Chicharito” Hernández son mucho más interesantes que los debates?

¿Podremos cambiar la forma de la comunicación política desapareciendo el spot, el eslogan o el comercial?

Seguramente, no faltará un político que responda: “Yes... we can!”.

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