Por Tracee Hamilton
Después de una semana de competencia, los juegos en Vancouver han tenido que esquivar obstáculos como un esquiador en el slalom.
Y es que es algo de lo que no se menciona mucho, pero los Juegos que se transmiten por televisión no siempre reflejan los verdaderos Juegos. Los que experimentan los residentes del país anfitrión, los espectadores, los dignatarios, quienes a menudo son más que los dos primeros grupos, y los medios de comunicación, son muy diferentes.
Ha habido mal funcionamiento en los equipos, problemas con el clima, cancelación de boletos y problemas de seguridad. Por supuesto, ninguno se compara con la muerte del georgiano Nodar Kumaritashvili. Esa tragedia no puede ser aventurada por los organizadores canadienses.
Una de las mayores controversias que se están dando en Vancouver es el pebetero donde está el fuego olímpico. Éste puede ser visto en los resumenes de la actividad diaria que se tramsmiten por televisión, principalmente por los del canal 22, que es el que más importancia le ha dado a esta competencia en México.
El problema es que los canadienses y visitantes no pueden ver el fuego olímpico. Está detrás del perímetro de seguridad de los medios. Resulta que los organizadores se sorprendieron al descubrir que los aficionados a los Juegos quisieran tomarse fotos con el pebetero.
Renee Smith Valade, vocera del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Vancouver (VANOC, por sus siglas en ingles) admitió que los organizadores pudieron haber cometido un error.
“Tal vez subestimamos el grado en que las personas quisieran acercarse” admitió Valade.
Irónicamente, las quejas sobre estos Juegos comenzaron con otro recipiente olímpico. Debido a que por primera vez, la Ceremonia de Apertura se llevó a cabo en un lugar cerrado. Los organizadores tenían dos pebeteros, uno en el interior en BC Place y el de difícil visibilidad en el exterior.
El recipiente de adentro sufrió un mal funcionamiento durante la ceremonia de iluminación cuando uno de los cuatro “brazos” falló al levantarse, dejando a la atleta Catriona Le May Doan parada en el piso del BC Place con todo encendido y sin lugar a donde ir. Eso fue el comienzo, después el clima desbarató la agenda alpina, terminando con las primeras dos carreras en el fin de semana de apertura así como con carreras de entrenamiento, las cuales son necesarias para llevar a cabo las competencias.
Por supuesto, el VANOC no es responsable de controlar el clima, sólo los oficiales de Pekín lo intentaron, pero la ciudad de Whistler ha tenido una reputación de tener un clima cambiante. Eventos de Copa del Mundo fueron cancelados por tres años consecutivos debido a la nieve y a la neblina.
Aun asi, los organizadores intentan darle la vuelta a los problemas en Whistler y a los de Cypress Mountain, lugar para el snowboard y el esquí en estilo libre, donde el problema ha sido la falta de nieve.
Los organizadores han cubierto la pista con paja y han puesto nieve en la cima, pero las fuertes lluvias hicieron estragos. Los organizadores cancelaron las entradas para todos los eventos de snowboard, snowboard femenil y varonil, halfpipe y los slaloms paralelos. Son seis eventos sin espectadores en la pista, un total de 28 mil boletos por los que VANOC tendrá que reembolsar 1.5 millones de dólares.
El VANOC mantiene su frase: “Los Juegos son para los atletas primero, luego los fanáticos”. Es cierto. Pero los fanáticos no pueden entrar a ver los eventos para los que compraron boletos, ni siquiera pueden ver la caldera olímpica. Los atletas no están compitiendo en condiciones dignas de unas Olimpiadas, la competencia de snowboard fue una pesadilla llena de caídas y los esquiadores de velocidad no estaban muy complacidos al tener que retrasar sus participaciones.
Ninguno de estos problemas por si solo es enorme. Pero ninguno es insignificante tampoco, no si eres una madre canadiense tratando de llevar a tus hijos a ver la caldera olímpica o un esquiador de velocidad forzado a esperar una hora extra para competir mientras tus musculos se entumen y tus tiempos se echan a perder.
Aún así, el VANOC quiere que juzgues su actuación no por las fallas sino por la manera en que las maneja.
Traducción: Juan Ramiro Garza
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