Lo De Hoy - Evalúan cambios en gabinete de Medina

Evalúan cambios en gabinete de Medina

Al tiempo que la nueva alianza de cárteles busca apropiarse del tráfico de drogas y narcomenudeo en Nuevo León, podría darse una coyuntura para darle una limpia a la estructura policiaca.
Por Indigo Staff 10/05/2010 - 1 comentario Categoría: Seguridad

Llamadas telefónicas de parte de Joaquín “El Chapo” Guzmán a jefes policiales del área metropolitana advierten que “ya falta menos para tomar la plaza”.

Y quien realiza los telefonemas también amenaza que ante la caída de Los Zetas en Monterrey, cualquier policía que ayude a ese grupo morirá.

Pero esa sentencia que el crimen organizado está esparciendo en el área metropolitana, se da al mismo tiempo que en la Ciudad de México hablan de cambios en el gabinete de seguridad de Nuevo León del gobernador Rodrigo Medina.

Modificaciones para establecer un mando único de coordinación con los militares, centralizar las tareas de seguridad y sacudir el ambiente.

Está claro que hasta hoy, quienes integran el gabinete de seguridad, excepto el Secretario de Gobierno Javier Treviño, son el mismo grupo que lo conformó en la administración de Natividad González Parás.

Lo que no está claro, es si con el cambio de mandos del crimen organizado en la ciudad, existe una especie de pacto tácito para modificar la estructura de seguridad.

O simplemente es una oportunidad para aprovechar la coyuntura, por parte del gobernador y su equipo.

Una ocasión para darle una sacudida a los liderazgos de los cuerpos de seguridad y así enviar el mensaje de un nuevo esquema de trabajo en esta materia.

Una especie de revolución para que la comunicación y los lazos entre policías tengan un giro de 180 grados.

Pero si estos cambios son superficiales, se corre el riesgo de que la infiltración de los cuerpos policiales solamente cambie de mando de un grupo criminal, a otro.

De que en lugar de la infiltración de Los Zetas, ahora los elementos policiales se pongan a las órdenes de la alianza entre el Cártel del Golfo, La Familia Michoacana y el Cártel del Milenio de Joaquín El Chapo Guzmán.

Por ello, si el gobernador Rodrigo Medina y su equipo piensan aprovechar la coyuntura para hacer movimientos, éstos deben ser medulares y quienes lleguen a los puestos deben tener credenciales de policía y no de político.

Porque la Secretaría de Seguridad, donde Medina trató de colocar a un ciudadano para establecer la premisa de que la inseguridad la combatimos todos, fue un fracaso.

Aunque el primer Secretario, Carlos Jáuregui, apenas empezaba, sus primeros movimientos y sus declaraciones a la prensa fueron desafortunadas.

En el medio policial nunca le entendieron, y él no corrió con la mejor manera de comunicarlo, su plan de un mando único.

Y es que esta teoría del mando único es un tema que el propio asesor d Seguridad Nacional, Jorge Tello Peón, promovió en alguna ocasión.

También lo hizo así la Conago, que no aclaró de qué manera podrían hacerlo los estados, pero sí apoyó esa propuesta de manera unánime.

El origen de esa propuesta es que muchos la ven como la vía ideal para que el gobierno de cada estado tenga una auténtica coordinación con la Marina y la Defensa.

Porque ese es uno de los problemas recurrentes en esta guerra contra la delincuencia organizada.

El Ejército y la Marina salen a buscar su propia información, sus propios arrestos y no pueden confiar en nadie en los estados por la infiltración del crimen en las corporaciones policiales.

Primero están las policías municipales, luego la Secretaría de Seguridad Pública de cada estado y finalmente hasta dentro de las procuradurías estatales con todo y sus policías y ministerios públicos.

Todos los frentes han sido corrompidos por la delincuencia.

Incluso el Poder Judicial tampoco se ha salvado.

Pero entonces esta fundada falta de confianza deja al Ejército y a la Marina en una desprotección total.

Porque policías municipales y estatales son acusados de “levantar” a los militares cuando éstos están de civiles, para torturarlos y desaparecerlos.

Hoy, los policías uniformados son los enemigos de los militares.

LA ENCRUCIJADA DE LOS CAMBIOS

Pero la sacudida del gabinete de seguridad de Nuevo León enfrenta una encrucijada.

¿Quiénes son los personajes que podrían tomar las riendas? Cuando quienes están al frente tienen prácticamente siete años de llevar el mando.

El ex subsecretario de Ministerios Públicos, Alejandro Garza y Garza, hoy es el Procurador del Estado.

Y es además, un hombre clave en el gabinete de seguridad, luego de que su hermano Marcelo Garza y Garza muriera a manos del crimen organizado en San Pedro.

El ex Procurador del Estado, Luis Carlos Treviño Berchelmann, hoy es el Secretario de Seguridad.

Aunque el 2007 era el año récord en homicidios por la guerra de cárteles, Treviño Berchelmann estuvo al frente de la Procuraduría durante los seis años del sexenio de González Parás.

Adrián de la Garza fue designado el pasado 10 febrero como titular de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) en sustitución de Miguel Ángel Rivera López.

El cambio en la dirección coincidió con un operativo que realizaron militares y elementos de la AEI para detener a diez policías estatales presuntamente ligados con el intento de secuestro del Director de Despliegue Policial de la AEI, Guadalupe Saldaña.

Antes de ocupar la titularidad se desempeñaba como Director General de Averiguaciones Previas de la Procuraduría local.

Si esta coyuntura le da la sacudida al gabinete de seguridad, no hay muchos nombres que puedan barajarse para que tomen la responsabilidad que hoy es el mayor reclamo de los regiomontanos.

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