¿Cómo saber si una protesta en Wall Street tiene éxito? Un termómetro válido es revisar dónde se publicó la noticia en el sitio de The New York Times.

#OccupyWallStreet es el nombre que se le dio en Twitter a la protesta cuya convocatoria original apareció en la edición de julio de Adbusters, una revista underground que es famosa por su ideología anticonsumo y anticapitalista.

Inspirada por la Primavera Árabe –la simbólica toma de la plaza de Tahrir en Egipto– y la “Acampada de Sol” del movimiento de los indignados en España, la revista de origen canadiense convocó a replicar ese tipo de movilizaciones y protestas en el corazón del mundo financiero.

 

Plaza Tahrir Egipto

 

"#OCCUPYWALLSTREET ¿Estás listo para un momento Tahrir? El 17 de septiembre queremos ver a 20 mil personas inundar el centro de Manhattan, así como instalar camas, cocinas, barricadas pacíficas y ocupar Wall Street por algunos meses".

El llamado fue replicado por activistas y organizaciones de izquierda para protestar contra el "mayor corruptor" de la democracia estadounidense, "el Gomorra financiero de Estados Unidos", como lo denominaron. 

Para el sábado 17 de septiembre, la policía de Nueva York ya había leído en Twitter mensajes sobre la intención de instalar una protesta permanente, por lo que se adelantaron a los manifestantes para proteger la emblemática escultura de bronce del toro de Wall Street y las inmediaciones de las corporaciones financieras. En resumen, instalaron un dispositivo de seguridad de tal magnitud, que evitaría que las cosas se salieran de control con destrozos y actos de vandalismo.

No fue necesario.

La estimación más optimista –la de los propios organizadores– calculó la asistencia de 2 mil personas; The New York Post, periódico conservador del conglomerado de Rupert Murdoch, dijo que eran "sólo 300 personas... en su mayoría estudiantes universitarios y hippies maduros".

La noticia de #OCCUPYWALLSTREET se publicó en el blog “City Room”, que difunde acontecimientos locales del área de Nueva York, y no en la portada del sitio de The New York Times, lo que da una idea del alcance que tuvo la protesta.

Hay varias razones por las que esta manifestación no prosperó como esperaban quienes la convocaron, y una de ellas precisamente tiene que ver con los propios organizadores.

Los estadounidenses tienen motivos de sobra para demostrar públicamente su descontento hacia la clase política de Washington y ante los excesos de Wall Street.

Recientemente se dio a conocer que 15 por ciento de la población vive por debajo del índice de pobreza, es decir, casi 50 millones de personas. A tres años del billonario rescate financiero, la economía de Estados Unidos no presenta mejoras significativas. Además, el espectáculo que dieron tanto republicanos como demócratas ante el debate de la aprobación del techo de deuda del gobierno enfureció a gran parte de los ciudadanos.

La derecha y los sectores más conservadores del país han sabido aprovechar este tipo de frustraciones. 

#OCCUPYWALLSTREET habría estado en la portada de The New York Times o The Wall Street Journal si el Tea Party hubiera hecho el llamado a la protesta. El arrastre que ha demostrado este movimiento conservador es una preocupación latente para los demócratas rumbo a la elección presidencial de 2012.

Para efectos de comparación, es importante saber que el locutor de radio Glenn Beck, de tendencia conservadora, reunió a 87 mil personas en el Monumento a Lincoln cuando realizó la concentración denominada “Restaurando el Honor” el 28 de agosto de 2010. 

Pero el movimiento contra Wall Street pretende despertar a la sociedad estadounidense en general, como se explica en su sitio oficial.

"Occupy Wall Street es un movimiento de resistencia sin líderes, con gente de muchos colores, géneros y tendencias políticas. Lo único que todos tenemos en común es que somos ese 99 por ciento que no tolerará la codicia y corrupción de ese 1 por ciento".

La organización espontánea a través de las redes sociales fue el común denominador y el factor de éxito de las protestas de la Primavera Árabe y de la toma de la Plaza de Sol en Madrid. Pero #OCCUPYWALLSTREET no nació de manera espontánea, fue un llamado proveniente de una de las publicaciones que se ubica en un extremo del espectro político, donde caben globalifóbicos y personas que siempre se hacen presentes en las manifestaciones contra las reuniones del G-8 y el G-20.

Tim O'Reilly, director de O'Reilly Media (empresa en pro del open source y la transparencia gubernamental), escribió uno de los mejores análisis de por qué no tuvo éxito este llamado para protestar contra los excesos de Wall Street.

En su cuenta de Google Plus, dijo que "las personas que estaban allí eran las personas equivocadas... Me hubiera encantado ver a los trabajadores estadounidenses ('blue collar Americans') ahí afuera, con vigor en esta protesta, no sólo a los estudiantes universitarios".

Habrá que esperar la siguiente “ocupación” programada para octubre en la Plaza Libertad, en Washington, D.C. A ver si el movimiento se vuelve más plural y convoca, ahora sí, a estadounidenses de todos los sectores y tendencias políticas.

Estados Unidos tiene un largo historial en cuanto a movilizaciones ciudadanas, pero también es cierto que el gran músculo de protesta ha estado dormido por mucho tiempo.

Como dice Tim O'Reilly, #OCCUPYWALLSTREET no es la Primavera Estadounidense... pero tal vez debería serlo, y es que los motivos sobran. Ante el descarado manejo de recursos por parte de las grandes corporaciones financieras, el hartazgo ciudadano por la actuación de su clase política y la desesperada situación de desempleo y pobreza que sufre un amplio sector de la sociedad, el “momento Tahrir” de Estados Unidos está latente.

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