twitter@estebanet
El artista urbano Isaac Cordal es capaz de crear su propio universo con cada instalación.
Elaboradas a base de figurillas de cemento pintadas a mano y de no más de 15 centímetros de altura, con sus instalaciones hace posibles retratos intimistas de nuestra experiencia humana usando espacios urbanos como escenario.
Englobadas en una exposición y un libro llamado Cement Eclipses, estas escenas son para su creador “un reflejo irónico de nosotros mismos que nos hace un poco de gracia”. Cada figura es, en su forma mínima, parte de “un proyecto de crítica social”.
Microarte en la macrourbe
Cordal ha estado involucrado en el quehacer artístico toda su vida. Le ayudaba a su madre a hacer cerámica en su taller y aprendió en la Escuela de Canteiros a tallar piedra y moldear barro.
“Desde pequeño siempre lo tuve bastante presente, no sé si el arte pero sí la creatividad”.
Tras estudiar Bellas Artes en la Universidad de Vigo en Pontevedra, su visión estaba lista para ser lanzada al mundo.
La mayor parte del trabajo en Cement Eclipses fue realizado en Londres. Armado con una mochila llena de figurillas y una cámara para documentar sus instalaciones, el Este de la capital inglesa se convirtió en su propia galería al aire libre.

Su trabajo busca encontrar el sentido de “cómo nosotros vivimos la ciudad y cómo la ciudad nos hace ser”. La urbe es un punto importante para entender el arte de Cordal porque ésta no se encuentra solo en un segundo plano, sino que hace que las figuras cobren vida: “Parece que la ciudad te llama para hacer cosas”.
Una vez colocadas, las piezas quedan a merced del vértigo de la ciudad y sus habitantes.
“A mí me gusta que cuando pongo una pieza ésta permanezca el mayor tiempo posible en la calle. El espectador se convierte en depredador, digámoslo así, de este tipo de piezas”.
Cordal reconoce que el ambiente urbano predispone su trabajo a pequeños instantes: “Una vez que asumes que estás trabajando en el espacio público, es una cosa que viene implícita”.
Sus figuras de cemento no desaparecen. Simplemente cobran vida y se hacen una con la ciudad.



Enviar un comentario