Según un estudio publicado hace unas semanas, las niñas que juegan videojuegos con sus padres generalmente son más bien portadas y muestran menores tasas de depresión que aquellas que no lo hacen.

El beneficio, publicado en el Journal of Adolescent Health, no se observó en niños, posiblemente porque los hombres pasan menos tiempo jugando con sus familias que el que pasan jugando solos o con amigos, dijeron los autores.

Sarah Coyne, profesora de psicología en la Brigham Young University en Provo, Utah y autora principal del estudio, afirma que obtuvo la idea después de ver a sus hermanas jugar videojuegos con su mamá. Los efectos positivos se deben  probablemente a papás jugando con sus hijas, ya que muchas mamás no lo hacen, dijo Coyne.

 

 

En el estudio participaron 287 familias con hijos de 11 a 16 años, que fueron entrevistadas en sus casas y respondieron cuestionarios acerca del comportamiento de sus hijos. Las niñas son más propensas a los juegos colaborativos como Rock Band, en los que los jugadores trabajan juntos, afirmó Coyne.

Los niños son más propensos a jugar aquellos donde los participantes compiten unos contra otros, de acuerdo al reporte.

El estudio es el primero en mostrar asociaciones positivas para las niñas que juegan videojuegos con sus padres. Conforme los productos se vuelven más populares, los papás que juegan con sus hijos pueden ser capaces de aliviar algunos de los efectos negativos, e involucrarse más con sus hijos, afirman los autores en el reporte.

Investigaciones anteriores encontraron que los niños que juegan videojuegos en promedio 31 horas a la semana muestran un aumento de ansiedad, depresión y fobia social, y sus calificaciones en la escuela bajan. En algunos niños, hay comportamiento hostil, de acuerdo con el artículo.

La Academia Americana de Pediatría ha sugerido que los padres pueden reducir los efectos negativos de los medios, incluidos los videojuegos, al unirse a sus hijos para ver o jugar.

Así que la próxima vez que veas a tus hijos jugando, úneteles.