Lo De Hoy - Cuba: ¿otra promesa fallida?

Cuba: ¿otra promesa fallida?

A primera vista, parece que la isla busca abrir su economía. Pero al observar de cerca y al analizar las cifras, el futuro no luce tan prometedor.
Por Desiderio Morales, Francisco Blanco 12/05/2011 - 0 comentarios Categoría: Internacional

Cuba, el último bastión del comunismo en el mundo, se propone abrir su economía.

Fidel Castro lo reconoció recientemente.

"No hay margen de error. Las nuevas generaciones cubanas deben rectificar los errores del pasado".

Así lo señaló el dictador quien vive separado del gobierno por problemas de salud pero continúa siendo un símbolo del movimiento marxista leninista que se apoderó del país caribeño hace medio siglo.

Sin embargo, un dilema flota en el ambiente. ¿Es Cuba realmente la isla del cambio? ¿O más bien es la isla de la fantasía?

Un análisis de los datos principales de la economía cubana vistos a contraluz de otras naciones apunta más bien hacia lo segundo que a lo primero, al menos por ahora.

A juzgar por las medidas propuestas y ante las realidades de medio siglo de vida del castrismo surgen dudas sobre el plan de reformas socioeconómicas aprobado este mes en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba presentado por el presidente Raúl Castro.

Dos palabras son clave para desentrañar el predicamento cubano.

La primera, es convicción.

¿Es genuino el deseo de cambio?

La segunda es intensidad.

Asumiendo que haya autenticidad, ¿puede la dirigencia cubana emprender las reformas a la velocidad que ameritan las circunstancias, como lo hizo China, Rusia o Vietnam que dejaron de lado los paradigmas del socialismo para embarcarse en principios capitalistas?

Las lecciones de estas naciones que buscaron en el mercado el bienestar para sus pueblos que no encontraron en las recetas de Marx y Lenin, son claras.

Pese a que emprendieron con energía lo cambios para inyectar el modelo capitalista tuvieron costos de ajuste; un período donde la economía sufrió, antes de mostrar los resultados que hoy despiertan comentarios favorables del mundo.

Si Cuba hiciera lo mismo que China, Rusia y Vietnam. Si profundizara las reformas, si quemara sus naves, si sacudiera las prácticas estatistas y corporativistas que tienen socavada la economía, los costos de la transición serían el menor de los males. Más aún porque de seguir este camino vería la luz al final del túnel.

El problema es si, al contrario, los cambios son más de forma que de fondo, si no hay una intención real de profundizar las reformas.

Por esta vía la economía continuaría socavada.

Tal ruta, fallida, está llena de riesgos.

¿Si la liberalización económica se frustra le espera a Cuba el mismo destino que Egipto o Túnez donde el descontento popular derribó al gobierno?

¿O de Libia donde se ha desatado una guerra contra el dictador?

¿O le esperan a la vuelta de la esquina protestas como en Yemen, Sudán y Jordania por demandas de mejoras económicas y el hambre de libertad?

Nadie lo sabe.

Pero el inmovilismo ante una economía que no responde al clamor del bienestar puede desatar movimientos sociales y políticos y dislocar el aún rígido sistema que incubó Castro durante medio siglo.

Sobre todo en la era del Internet luego de que se vio que las redes sociales derribaron las barreras impuestas por los gobiernos en las naciones del medio oriente.

¿Cuáles son los indicadores que revelan que en el momento en que Cuba arranca su transición se ha convertido en la Isla de la Fantasía?

¿Cuáles son los síntomas del rezago?

LAS FANTASIAS

Hay elementos de peso para ubicar a Cuba como la Isla de la Fantasía.

Y es que sencillamente no se sabe qué pasa en realidad, una precondición para el razonamiento científico.

Para, primero, partir de datos. Luego, fincar hipótesis. Y tercero, someterlas a la prueba del ácido de la verdad, algo en verdad difícil en la isla castrista.

Como Santo Tomás, hay que ver para creer que el producto por habitante, el principal indicador del nivel de vida, es de 9 mil 900 dólares al año, no muy lejos del de México.

¿Es creíble tal dato en un país donde los médicos ganan 25 dólares al mes?

¿Reflejan estas estadísticas los ingresos de las élites gubernamentales y del partido comunista más que la de los millones de cubanos empobrecidos?

La sombra de la duda se asoma también sobre la riqueza que genera la isla caribeña.

Los datos que se reportan hablan de un PIB a precios corrientes de unos 60 mil millones de dólares.

Empero, ¿qué tanto de esa actividad se da por ejemplo por los subsidios de Hugo Chávez, el dictador venezolano, como lo fueron antes de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas?

¿Son sesgadas las varas que utiliza la dirigencia cubana para medir la riqueza?

La suspicacia se aprecia también en los logros de la revolución cubana que ha festinado tanto Castro y el último reducto de seguidores en la izquierda latinoamericana, no pocos procedentes de México.

Puede ser cierto que el desempleo afecte sólo al 2 por ciento de la fuerza laboral, cifra que proporciona el gobierno de Cuba.

Dirán quizá con razón los apologistas castristas que este mal social es menor en relación a la masa laboral comparado con Europa, o Estados Unidos, donde se encuentran tasas de desocupación hasta del 10 por ciento.

Empero, de entrada la cifra no valida el sueño marxista de que el 100 por ciento de los trabajadores tendrían trabajo; donde, por cierto, no reina el proletariado sino las élites del partido, una realidad no prevista por Marx.

Además, al margen del porcentaje de desempleo -que puede ser bajo- hay que considerar la calidad del trabajo, como vehículo para el bienestar, una hipótesis difícil de probar en una nación donde el hombre de la calle carece de los satisfactores que son comunes en otras naciones capitalistas.

Sí, es correcto, como han advertido los aduladores de Castro, que el 85 por ciento de la población laboral tiene nivel educativo medio superior, o que el 30 por ciento son profesionistas y técnicos, o la educación es gratuita.

Sí, pero ¿educación para qué? ¿para percibir, como los médicos, 25 dólares al mes? ¿o estar sujeta a la magra dieta de racionamiento?

¿O para votar con los pies huyendo a otros países como Estados Unidos, en un hemorragia imparable de gente preparada que busca utilizar sus conocimientos en otros países donde si hay oportunidades o más sueldos?

Así es, prevalece en Cuba el derecho universal de la salud.

¿Empero, como luce este avance, frente al resto de los indicadores que apuntan hacia el retroceso?

Junto a las fantasía, la suspicacia o de plano la mentira, campea en la nación cubana dominada por el clan de Castro una realidad apabullante del rezago.

Entra a la edición 63 de Indigonomics: La isla de la fantasía para conocer el análisis completo.

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