La noticia corrió como reguero de pólvora por Internet. Minutos después de que El País daba a conocer el fallecimiento del escritor portugués en su página web y a través de las redes sociales, miles de usuarios compartían la liga con la noticia seguida de infinidad de enlaces al blog de Saramago, su última colaboración en el diario español (El sonido del sol al caer el mar) o sus entrevistas en YouTube.
Antes de las 10 de la mañana ya se había convertido en el Trending Topic #1 en twitter en México y a nivel mundial y la aparición de su nombre en Internet mostraba un despunte único.
Pero en el fondo, eso sólo reflejaba la noticia llegando a cada rincón del mundo y la enorme popularidad del escritor. Entre líneas, en los tweets y posts de facebook, en los blogs, se sentía el desasosiego sincero de millones de lectores que habían perdido esta mañana a un maestro ejemplar, a un guía único.
Jose Saramago fue un escritor crítico y auténtico. Una de las mentes y plumas más lucidas e imaginativas de nuestros tiempos, quien por igual se asomaba a las profundidades del espíritu humano que señalaba los excesos de poder de nuestra sociedad.
Jorge Luis Borges decía, “que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído”; 'Soy los libros que he leído', aseguraba Andrés Henestrosa. Y en ese contexto, es probable que Saramago sea uno de los escritores que más nos obsequió a los lectores ideas para reflexionar y mundos para descubrir en las últimas décadas.
Destacar de su amplia obra un libro sería injusto. Si bien Ensayo sobre la ceguera, La Caverna o El Evangelio según Jesucristo ya son señalados por los especialistas como clásicos de la literatura, cada libro tiene una profundidad emocional y filosófica inigualable.
Desde los sueños de encontrar clones nuestros en El Hombre Duplicado a los diálogos cargados de filosofía y sensatez humana entre Dios y Caín en Caín, llegando a guiños sobre la democracia social y las manifestaciones de las ideas políticas en Ensayo sobre la lucidez o sobre unas posibles vacaciones de la muerte y un país donde la gente deja de morir en Las intermitencias de la muerte, Saramago siempre dejó al lector un mundo para descubrir al tiempo que ideas para abrir los horizontes de la mente y el corazón.
Y aún así se daba tiempo para escribir sobre los abusos de poder de Berlusconi en Italia o las crisis que nos llevaron de admirar la Academia y la Universidad a venerar el centro comercial.
En Reporte Indigo creemos que el mejor homenaje que se le puede (y debe) hacer a este gran escritor es leerlo. O releerlo. Re visitarlo.
Recuperamos un par de videos de nuestro especialista en libros, Germán Dehesa, sobre este prolífico escritor.
Germán Dehesa y la obra de José Saramago.
Germán Dehesa – El viaje del Elefante de José Saramago.
Para aquellos que quieran acercarse o re acercarse a las ideas y palabras de este escritor, pueden visitar su blog en donde como epígrafe encontramos:
“Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.”
O escucharlo hablar de Dios, Caín y el desasosiego.
A título personal, lo único que quedaría decir es: Gracias. Infinitas gracias por los mundos y las ideas compartidas. Por las enseñanzas. Por los libros.



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