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HARVEY

Solidaridad sin política

J. Jesús Lemus

En medio de la tensión política entre los gobiernos de Estados Unidos y México por la construcción del muro fronterizo y a las trabas impuestas para la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) la solidaridad humana del pueblo mexicano se alza frente al desastre ocasionado por el paso del huracán Harvey.

Dejando de lado las diferencias políticas, el canciller mexicano Luis Videgaray ofreció de manera formal el apoyo del Gobierno Federal al estado de Texas, luego de dialogar con el gobernador de esa entidad, Greg Abbott.


Ago 30, 2017
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59, 533 De esos mexicanos viven en la zona conurbada de Houston

“No fuimos a ninguno de los albergues porque se corrió la voz de que estaban deteniendo a los que no tenemos papeles”

- Rafael Méndez

Indocumentado residente en Houston

En medio de la tensión política entre los gobiernos de Estados Unidos y México por la construcción del muro fronterizo y a las trabas impuestas para la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) la solidaridad humana del pueblo mexicano se alza frente al desastre ocasionado por el paso del huracán Harvey.

Dejando de lado las diferencias políticas, el canciller mexicano Luis Videgaray ofreció de manera formal el apoyo del Gobierno Federal al estado de Texas, luego de dialogar con el gobernador de esa entidad, Greg Abbott.

En un comunicado, la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) expresó su plena solidaridad con el pueblo y el gobierno de Estados Unidos por los daños causados por el huracán Harvey en Texas y ofreció toda la ayuda y colaboración que puedan brindar las distintas dependencias gubernamentales mexicanas para atender los impactos de este desastre natural.

Frente a esta postura de buenos vecinos, la embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, desde su cuenta de twitter agradeció el apoyo y la solidaridad de la SRE y el pueblo de México.

Las inundaciones que dejó el paso del huracán en Texas han afectado al menos 50 condados, según reconoció el titular de la Agencia Federal de Manejo de Emergencia, Brock Long.

Houston se encuentra prácticamente debajo del agua y los datos oficiales refieren que en la ciudad ha caído el agua equivalente a la que cae durante 15 días en las cataratas del Niágara.

Aunque no se ha confirmado la muerte de ningún mexicano en estas inundaciones, se estima que en Texas el saldo de decesos por Harvey ya llega a 16, y el número de afectados por daños a sus viviendas podría superar a los 300 mil habitantes, entre los que sí podría haber mexicanos.

En Texas residen al menos 175 mil 286 mexicanos, de los que 59 mil 533 se ubican en la zona conurbada de Houston, el área más afectada por el huracán. Además, es en esta entidad en donde reside el segundo grupo de mexicanos más importante de Estados Unidos, solo por debajo de los que radican en California.

Miedo a la deportación

Aun cuando el ojo del huracán Harvey ya salió del suelo texano, las lluvias continuaban hasta el mediodía de ayer.

Esto ha ocasionado que casi toda la ciudad de Houston permanezca bajo más de un metro de agua, lo que obligó al gobierno de Estados Unidos a poner en operación 230 albergues, que hasta ayer atendían a casi 30 mil personas, según datos del director de la Agencia Federal de Manejo de Emergencia, Brock Long.

Pero no todos los damnificados han acudido a los refugios oficiales de ayuda del gobierno estadounidense.

Existe el temor de que, ante la política anti inmigrante dictada por el presidente Donald Trump, algunos ciudadanos mexicanos indocumentados puedan ser deportados. Eso ha obligado a cientos de connacionales a salir de la entidad para buscar asilo con familiares en otros lugares.

Rafael Méndez, un michoacano que radica con su familia en Houston desde hace más de 5 años, es uno de esos mexicanos que no ha aceptado la ayuda del gobierno federal de Estados Unidos; decidió, con sus propios medios, buscar apoyo entre sus familiares, para evitar el riesgo de ser deportado.

“Con muchas dificultades nos venimos a San Antonio, primero caminando entre las calles inundadas, y luego buscando ayuda en la carretera para que nos trajeran a mi esposa, a mí y a tres de mis hijos; decidimos no quedarnos en Houston porque no sabemos si luego nos fueran a deportar”, dijo en entrevista telefónica con Reporte Índigo.

Rafael narró que tras el huracán, perdió todo en su casa.

“El agua entró por todas partes. Al principio pensé que pronto pasaría la lluvia, pero no ha dejado de llover desde la noche del sábado. Todo se inundó. Cuando quise ya ni siquiera pude mover el carro. No fuimos a ninguno de los albergues porque se corrió la voz de que estaban deteniendo a los que no tenemos papeles”, detalló el michoacano.

Rafael aseguró que entre 200 y 500  familias del Este de Houston decidieron lo mismo que él.

“Parecíamos como esos migrantes asiáticos que salen en la tele, cargando nuestra mochila, con algo de ropa, en la cabeza y caminando entre el agua para escapar a la inundación, pero sobre todo a la Migra”, recordó.

En los proyectos de Rafael está permanecer unos días en la casa de su primo en San Antonio, en donde sí ha llovido en forma intensa, pero no hay inundaciones, los servicios de electricidad no se han suspendido y al menos hay alimentos en las tiendas. Él espera que la inundación pase rápido para regresar a reparar su casa y ver qué de los muebles se puede rescatar.

Fluye la ayuda

Aunque el gobierno norteamericano no ha respondido oficialmente a México sobre la oferta de aportar ayuda humanitaria, la Cruz Roja Mexicana envió ya 33 paramédicos a la zona de Houston.

Los gobiernos de Nuevo Laredo y Reynosa han abierto albergues en esas localidades para recibir a los damnificados de Texas, hispanos y norteamericanos, que no alcancen cupo en los centros de ayuda. 

Por su parte, el Gobierno federal de México se mantiene a la espera de que oficialmente sea aceptada la oferta de ayuda por parte del presidente Donald Trump para comenzar a enviar la ayuda necesaria, según lo confirmó el subsecretario para América del Norte de la SRE, Carlos Manuel Sada Solana.

De concretarse la ayuda, no sería la primera ocasión en que el gobierno mexicano tiende la mano a su vecino del norte, ya lo había hecho en septiembre del 2005, cuando una brigada de más de 230 militares, entre médicos y personal sanitario, brindaron ayuda a los damnificados por el huracán Katrina, que dejó mil 800 víctimas mortales en el Estado de Nueva Orleans.


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