"El hoy, el aquí y el ahora en el Estado de México marca un claro ganador, que es el candidato del PRI: Eruviel".
La frase no fue una expresión de victoria del presidente del PRI, Humberto Moreira.
La dijo el panista Vicente Fox en su rancho San Cristóbal dos semanas antes de las elecciones y la reiteró el 26 de junio.
Y sí. Este 3 de julio, el priista Eruviel Ávila ganó al acaparar más de 61 por ciento de los votos en el Estado de México.
Sin embargo, esto no quiere decir que Fox sea un adivino. Concluir que iba a ganar el priista era lógico.
Lo podía inferir cualquiera con sólo leer las encuestas que se realizaron a lo largo del proceso electoral.
En todo caso, lo que resultaba inexplicable eran las afirmaciones de los otros candidatos, quienes insistían en que iban a ganar.
Como la que dijo el panista Luis Felipe Bravo Mena en el cierre de su campaña: “Estoy seguro que el próximo 3 de julio habrá grandes sorpresas. A muchos, como decía uno de mis hijos, se les va a caer la baba, no se la van a acabar porque les vamos a ganar".
Y la baba se les cayó, pero no a los adversarios del PAN. Efectivamente, hubo grandes sorpresas, como el hecho de que el priista Eruviel Ávila triunfara con más de 61 por ciento de los votos, un porcentaje inédito e histórico. Contundente y demoledor.
Y sí se esperaba que perdieran el perredista Alejandro Encinas y el panista Luis Felipe Bravo Mena, pero lo sorprendente fue que este último quedara tan abajo.
Hoy el PAN es la tercera fuerza política en el Estado de México ¡Quién lo iba a decir!
Los electores que votaron por el PAN en 1999, un millón 150 mil, ya no están con el albiazul.
Probablemente, cerca de 400 mil o más prefieren al PRI.
Y es que el tricolor no sólo recuperó a los electores que lo habían abandonado, sino que también conquistó a muchos panistas.
LAS DERROTAS QUE NO QUISIERON ENTENDER
No faltará quien quiera endosar la debacle del PAN a su presidente Gustavo Madero. Pero, en honor a la verdad, no sería justo.
La derrota viene de tiempo atrás.
El fracaso no sólo se debe al pésimo desempeño que tuvo Luis Felipe Bravo Mena como candidato. También contribuyeron otros notables panistas.
Panistas como Vicente Fox y Felipe Calderón. Panistas como Ulises Ramírez, o la familia Durán.
O como el alcalde de Tultitlán José Antonio Ríos, quien se hizo famoso como seudoactor en la película “Orquídea Salvaje” con Lorena Herrera.
O el presidente municipal de Ecatepec Agustín Hernández Pastrana (2001-2003), quien ganaba 480 mil pesos mensuales.
Después de que en el año 2000 Vicente Fox fue el candidato que logró convencer a más mexiquenses en la historia reciente de esa entidad (casi 2 millones 230 mil), casi medio millón no votaron por el PAN en los comicios presidenciales de 2006.
Los habían decepcionado tanto Fox, como los alcaldes y diputados panistas.
Y si uno se atiene a las elecciones para gobernador, de 1999 a 2005, el PAN perdió 200 mil simpatizantes.
Con Felipe Calderón, las cosas fueron de mal en peor.
Al igual que Fox, Calderón no quiso –o no pudo– entender que los electores que habían sido fundamentales para el triunfo del PAN estaban desencantados.
Y Acción Nacional siguió perdiendo más y más votos. Para 2009, la tendencia no cambió.
El PAN no solamente perdió en los distritos que tradicionalmente ganaba (en el llamado corredor azul), sino también todas las alcaldías de esa zona conurbada al Distrito Federal.
En vista de los resultados de este 3 de julio, está claro que ni siquiera en alianza con el PRD, el PAN hubiera podido ganar en el Estado de México.
Quienes acudieron como observadores o votantes pueden dar testimonio de ello.


