MÉXICO EN EL FMI

La cifra de 180 mil 715 millones de pesos aprobada por el Senado es la cantidad más alta que México ha dado a cualquier organismo internacional.

Para ilustrar, esto es más que el presupuesto anual de la Secretaría de Hacienda o de la UNAM.

Pero aunque el país aumentó más del doble el dinero en su aportació, a cambio recibió menos de un tercio del voto que se tenía anteriormente.

México también saltó del séptimo al sexto lugar en el bloque de países con toma de decisión, aunque otros países de latinoamérica –como Brasil– tienen mayor poder de voto.

Pero aunque suene ilógico, hubo quien salió a defender la decisión.

Ricardo Ochoa, titular de la unidad de asuntos internacionales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público explicó que este aumento de cuota debe verse como un reconocimiento internacional al crecimiento del país.

Pero después de analizar el mediocre desempeño del FMI, ¿habrá sido esta aportación lo mejor para las finanzas mexicanas?

¿Será una estrategia benéfica apostar a una institución ineficaz en sus prácticas y políticas?

¿Puede México hoy decir que busca mayor participación en la elaboración y evaluación de los fondos y deudas del mundo, cuándo ni en nuestros propios estados podemos mantener niveles de deuda sustentables?

Las preguntas dan en el blanco sobre todo porque en México existen innumerables sectores nacional nque necesitan de una fuerte inyección de recursos. 

Pero irónicamente los recursos hoy son enviados a un organismo en el que ni siquiera podemos influir.

Y es que México no tiene la facultad para decidir en qué se invertirá el dinero y, a juzgar por sus últimas medidas, el FMI ha demostrado que las políticas por las cuáles fue fundado no han funcionado correctamente.

Y Argentina, Grecia y algunos países del sur del África reafirman lo anterior.

Todos ellos han sido apoyados por el Fondo Monetario Internacional y en todos los casos, el organismo ha recibido una dura crítica por el rol que han jugado.

El ex presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, consideró que haber seguido el consejo del FMI fue parte de lo que causó la quiebra del país a principios del siglo 21.

Por su parte el ex mandatario de Estados Unidos Bill Clinton criticó al organismo por ser tan perjudicial al aumentar los precios de la comida en el mundo.

Y es que en los últimos 20 años, se ha notado como cada vez que un país es apoyado en gran parte por el FMI su situación ha empeorado.

Argentina llegó a la bancarrota tras años de acatar las instrucciones del FMI, la pobreza no disminuyó como se prometió en los países de África, y Grecia está hoy en un tumultuoso panorama socioeconómico por los programas de austeridad que el Fondo ha promovido.

¿Será que el FMI se ha vuelto obsoleto?

Tres casos, Tres fracasos

En estos países –como en muchos otros– el FMI ha jugado un rol protagónico. En los tres casos la receta aplicada no ha funcionado, al contrario ha sido catastrófica para las economías.

ARGENTINA

El fin del tango

A finales del siglo 20, Argentina se encontraba en medio de una crisis financiera.

Entonces fue cuando el FMI buscó intervenir para salvar al país.

El país del tango aceptó con gran emoción el apoyo del organismo y siguió todas las órdenes que el organismo dicto para lograr su supuesta salvación.

Argentina era promovida como el pupilo de mayor éxito y el ejemplo más reciente de lo benefico que era seguir la opinión de la institución.