La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) es como un aparato de Rayos X que periódicamente toma radiografías del comprador en México.

Y el diagnóstico es que las tendencias de los mexicanos han ido cambiando con el paso del tiempo.

Bernardo Altamirano Rodríguez, quien fue designado titular de la Profeco el 7 de abril de 2011, explica estos cambios.

“Claramente hemos identificado cómo algunos conceptos de consumo han venido disminuyendo en beneficio de algunos otros que han venido aumentando de manera muy importante”, dice.

Por ejemplo, entre 1993 y 2008, la superficie de venta de las tiendas departamentales y de autoservicio se incrementó en 400 por ciento, según datos del reporte anual de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD).

Lo anterior es un indicador de cómo se ha transformado el estilo de vida de los consumidores y, por lo tanto, sus patrones de compra.

Altamirano Rodríguez agrega que otros sectores de consumo también han experimentado cambios. Uno de ellos es el inmobiliario, que hoy absorbe más de 25 por ciento del ingreso del consumidor mexicano.

Por lo que respecta a educación, entretenimiento y ocio, se ha pasado de 5 por ciento en 1977 a más de 9 por ciento del ingreso en 2008.

“Esto obliga a la autoridad a tener un perfil de atención a las múltiples quejas y múltiples necesidades que se van formando a través de estos patrones de consumo”.

Y es que interponer quejas es parte del perfil del nuevo consumidor, quien está más consciente de sus derechos.

En la lista negra de las empresas que más quejas reciben destacan CFE, Dish y Telcel.

Bernardo Altamirano Rodríguez afirma que una de las prioridades de la Profeco es fomentar la participación ciudadana para denunciar a las compañías incumplidas, ya que esto facilita que un ciudadano-consumidor reciba el producto o el servicio en las condiciones prometidas.

Según datos de la procuraduría, Telcel y Dish están por encima del promedio general de conciliaciones, que es de 86 por ciento.

¿Cuáles son las características que distinguen al nuevo consumidor mexicano? ¿Qué partes de su psique han evolucionado?

Altamirano explica los cinco cambios más relevantes en los últimos 35 años.

 

EL CONSUMIDOR 2.0 ES…

Más joven

Los consumidores jóvenes hacen un uso intensivo de las tecnologías de la información: 69 por ciento de quienes navegan por Internet en México tienen entre 12 y 34 años.

Hoy, muchas de las compras se hacen a través de la Web. Esto ha propiciado que la población activa en Internet concentre una parte considerable del consumo en México.

Así como el perfil del consumidor es cambiante en cuanto a los bienes y servicios que adquiere, también lo es en cuanto a medios y modalidades de consumo.

El consumidor mexicano del siglo 21 es joven. El Censo 2010 indica que es menor de 30 años.

 

EL CONSUMIDOR 2.0 ES…

Menos comida y más tecnología

La tecnología ha generado tal dependencia entre los consumidores, que gastan menos en la compra de productos alimenticios.

“Es muy difícil cuestionar si son o no son una necesidad porque, al final del día, tú adquieres una herramienta tecnológica”, dice Altamirano.

¿Esta dependencia puede fomentar el consumismo, el comprar por comprar?

El titular de la Profeco no tiene una respuesta precisa, pero reconoce que “el desarrollo de la tecnología sí ha generado una necesidad y una dependencia”.

Un reflejo de esta “necesidad” es que la Revista del Consumidor, que tiene un tiraje de 43 mil ejemplares, publica este mes un análisis de las famosas tablets, que se han convertido en un artículo de moda en todo el mundo.