El 20 de enero en Islandia se celebra el día festivo llamado “Bondadagur”.

En este “Día del Esposo” las novias y esposas de todo el país detienen sus actividades para celebrar a sus parejas masculinas. Para honrarlos los apapachan con platillos islandeses típicos como testículos de carnero o jalea de cabeza de oveja.

Pero hay una mujer que el próximo año no conmemorará este día feriado; su nombre es Jóhanna Sigurdardóttir y es la primera ministra de Islandia.

 

Jóhanna Sigurdardóttir

 

En cambio, esta funcionaria seguramente estará preparándose para celebrar su segundo aniversario de matrimonio con su esposa, la escritora Jónina Leósdóttir.

Y es que en junio de 2010 la primera ministra y su pareja inauguraron la ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo, un derecho que ella misma promovió y firmó.

Pero, ¿por qué es importante el estátus marital de Sigurdardóttir?

Sucesos como este ilustran que muchas cosas están cambiando en este pequeño plagaís de 300 mil personas que intenta salir de una grave crisis económica.

Y a decir de muchos, el motor que está impulsando las transformaciones es en parte una revolución de género que se está dando al interior.

Incluso hay quienes a esto le han llamado “la era del fin de la testosterona”, una tendencia que no sólo se comienza a observar en Islandia sino en el mundo entero.

Y para muestra varios ejemplos. La mitad del gabinete ejecutivo de Sigurdardóttir son mujeres. Casi el 50 por ciento de los miembros del Parlamento también son mujeres. Y por si fuera poco también son mujeres los principales autores de los nuevos planes financieros para sacar a delante a Islandia.

Pero este fenómeno no es aislado. El mundo entero parece también vivir una revolución de género no sólo en las administraciones de diversos países sino también en los principales puestos de grandes empresas trasnacionales.

Ahí están la canciller alemana Angela Merkel quien se ha convertido en el nuevo capitán del barco europeo. Destaca también Dilma Rousseff la prometedora presidenta de Brasil y Christine Lagarde, directora gerente del FMI, quien está sorteando con firmeza los vientos de crisis que se sienten por todo el mundo.

En el lado de los grandes corporativos saltan a la vista los rostros de Virginia Rometty, CEO de IBM; la exitosa empresaria minera, Georgina Rinehart o Cher Wang co-fundadora, consejera de HTC y VIA Technologies, entre muchas otras.

Pero volvamos a Islandia que con su historia de los últimos años ilustra gran parte esta nueva generación de Damas de Hierro.

Analicemos.

LA CAÍDA DE ISLANDIA

Este pequeño y próspero país ha sido durante toda su historia moderna, una nación pesquera. Gran parte de su economía se movía según los precios de la industria del mar.

Pero en los primeros meses del año 2000 las cosas empezaron a cambiar. Un nuevo ente económico comenzó a convertirse en su nuevo motor del desarrollo: el sistema financiero.

De 2003 a 2007, mientas el mercado de valores de Estados Unidos se duplicaba, el stock market islandés crecía de forma sorprendente multiplicándose por 9.

Tan sólo los precios de bienes raíces en la capital Reikiavik se triplicaron.

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