Por Mark Maske

 

Las imágenes del aquel memorable Super Bowl que se disputó el 3 de febrero de 2008, aún siguen vivas en las mentes de los aficionados de Patriotas y Gigantes.

 

Las escenas donde los neoyorquinos perseguían implacablemente a Tom Brady, el mariscal de campo de Nueva Inglaterra; de Eli Manning eludiendo de una forma increíble el acoso de los Patriotas y lanzando el balón para que David Tyree hiciera su milagrosa atrapada con la ayuda de su casco, de Plaxico Burress atrapando el ovoide tras un pase de Manning y concretar la victoria en el último minuto.

 

El marcador final de Gigantes 17 Patriotas 14, siempre tendrá su lugar en la historia de la NFL al haber sido uno de los duelos más emocionantes. 

 

Los Gigantes le negaron a Brady, al entrenador Bill Belichick y al resto de los Patriotas la que habría sido la primera temporada de 19-0 en la historia de la Liga.

 

Ahora, cuatro años después, viene la revancha del Super Bowl. Patriotas y Gigantes sufrieron en sus juegos de Campeonato de Conferencia para poder llegar a la edición 46 del Super Tazón, pero ya instalados en el último juego de la temporada todo puede pasar.

 

Incluso el más favorito puede quedarse en el camino, tal y como le sucedió en 2008 a los de Nueva Inglaterra. Y para esta edición del Super Domingo, los Pats nuevamente llegan como aquellos en los que la balanza se inclina a su favor.

 

Cerraron la temporada con una marca de 13-3 y Brady fue uno de los tres quarterbacks con más de 5 mil yardas conquistadas. Aunque ante los Cuervos de Baltimore el mariscal de los Patriotas dos intercepciones y no consiguió un solo pase de anotación.

 

Aunque esta vez no llegan invictos, una vez más los de Nueva Inglaterra tratan de consolidar su lugar en la historia. Belichick y Brady estarán en su quinto Super Bowl y en busca de su cuarto título.

 

Los Gigantes también siguen una ruta similar a la de 2008. Una diferencia es que este año apenas lograron meterse a la postemporada. Ya ahí ganaron su primer partido en casa y derrotaron a los dos mejores sembrados en la Conferencia Nacional.

 

El pateador Lawrence Tynes les dio el boleto para la edición 46 del Super Bowl al hacer bueno un gol de campo en tiempo extra, justo como lo hizo cuatro años atrás en Green Bay.

 

Manning busca su segundo título de Super Bowl comandando a los Gigantes. Durante gran parte de su carrera ha estado bajo la sombra de su hermano Peyton, quien estuvo fuera toda la temporada por una lesión en el cuello y su futuro en el futbol es incierto. 

 

Los gigantes ganaron en Nueva Inglaterra, 24-20, en noviembre en pase de touchdown de Manning al tight end Jake Ballard con 15 segundos. Pero eso no el juego que será el mundo mentes durante la acumulación de Super Bowl. Han cambiado las listas, con Tyree y Burress tiempo pasado de los gigantes. Pero quedan los recuerdos.

 

En otra racha caliente de playoffs y tratará de añadir a su currículum en la ciudad donde su hermano se convirtió en un destacado de la NFL para los Colts.

 

Durante gran parte de la temporada, los gigantes tenían Manning, sus dos receptores de 1.000 yardas, Victor Cruz y Hakeem Nicks y poco más. Perdió dos veces ante los Redskins de Washington y fueron 7-7 con dos partidos izquierda en la temporada regular.

 

Aún hay muchos recuerdos de aquel Super Bowl del 2008 que siguen vivos. Depende de Brady y sus Patriotas si cambian la historia, o nuevamente engrandecen a los Gigantes.

 

(c) , The Washington Post

 

comments powered by Disqus