@Carlos_Ledezma
Tal parece que ahora todos los equipos pensarán muy bien las cosas antes de querer terminar en la primera posición del futbol mexicano.
Y es que lejos de ser algo que arroje satisfacciones o cosas positivas, ocupar el puesto número uno del torneo nacional es un logro con no muy buenos resultados.
Esta mala suerte que han demostrado tener los equipos que terminan la fase regular de la competencia como los mejores, se ha bautizado como "la maldición del superlíder".
Y es que los números demuestran que en los 30 torneos cortos celebrados desde 1996, sólo dos equipos han sido campeones luego de finalizar primeros en la clasificación general.
Toluca fue el primero cuando se coronó en el Verano 98. Un año después, en el Verano 99 repitieron la hazaña. Y en el Verano 2000 lo volvieron a hacer.
Pachuca es el otro que se ha librado de esta maldición al haberse coronado en el Clausura 2006 y Clausura 2007, torneos en los que acabó como líder.
Entre las víctimas preferidas de este maleficio está el Cruz Azul, en cuatro ocasiones ha terminado como el mejor, pero en todas ellas ha sido eliminado en los Cuartos de Final.
Tal y como le sucedió ahora al Guadalajara, que fue líder y cayó ante Querétaro.
Lo que le ocurrió a Guadalajara y a Cruz Azul también lo han vivido América, Tigres, Atlante y Santos. En total han sido 14 equipos los que han sufrido esta mala suerte.
Pero ¿por qué sucede esto?, ¿por qué el líder no mantiene el paso en las finales?, ¿por qué la maldición se repite en México? Opciones hay muchas: una baja de juego, una mentalidad conformista, una predisposición a fracasar luego de haber sido el mejor, o solamente se trata de suerte.
Quizá sea una mezcla de todas la opciones anteriores, pero una cosa es cierta y se ha demostrado a lo largo de las temporadas. La Liguilla es un nuevo torneo. El que había terminado como el más débil de pronto tiene las mismas posibilidades de ser campeón que el que había cerrado como el mejor.
Al líder de nada le sirve haber acabado en el primer puesto porque se encuentra en igualdad de circunstancias que sus rivales. Rivales que a diferencia de la temporada regular, ahora lo conocen más y mejor. Saben sus fuerzas y debilidades y juegan sin menos presión que los favoritos.
Es innegable que el factor mental también cuenta. Los medios de comunicación y aficionados siempre van a ver como favorito para llegar a la Final a aquel equipo que hizo más puntos y acabó la fase regular siendo el mejor. Los jugadores tienen que lidiar con esta presión extra y si no la saben manejar son devorados por ella.
El único mérito claro que tiene el superlíder del futbol mexicano es asegurar su presencia en un torneo internacional como la Copa Libertadores, para eso se juega a lo largo de 17 fechas, porque para ser campeón nacional, sólo se necesita avanzar a la Liguilla e iniciar un nuevo torneo.
¿Mediocridad o justicia?
El Apertura 2011 se distinguió por ser un torneo poco productivo, con una cosecha de puntos muy baja y en la que el líder sumó 30 y el último clasificado a la Liguilla apenas cuatro unidades menos.
Pero tal parece que no sólo la fase regular del torneo fue cuestionable, sino también las finales y el camino para conocer al campeón.
Ni el líder ni el sublíder de la fase regular del torneo lograron seguir con vida para tratar de ser campeones del futbol mexicano.


