@Carlos_Ledezma
El deporte más practicado del planeta, aquel que genera miles de millones de dólares mensualmente por su comercialización y el que incluso tiene más paises afiliados a FIFA que naciones que integran la ONU, volvió a vestirse de negro.
La muerte de 74 aficionados y cientos de heridos que resultaron tras el partido entre el Al Masry y el Al Ahly en la ciudad egipcia de Port Said, en el noreste del país, enlutó no sólo al mundo del deporte, sino a todo un país que aún no sana sus heridas ocasionadas por una gran represión.
Los seguidores del Al Masry invadieron el campo tras un cruce de insultos con los hinchas rivales durante el encuentro y corrieron tras los jugadores del equipo visitante, lo que derivó en un enfrentamiento entre las dos aficiones.
Según los reportes, aparentemente la mayoría de las muertes se produjeron debido a una estampida que provocó múltiples aplastamientos o asfixias. Incluso hubo versiones de que varias personas cayeron desde las gradas.
Los fanáticos de Al-Masry, armado con cuchillos, palos y piedras, persiguieron a los hinchas y jugadores del equipo contrario, quienes corrieron hacia las salidas y las gradas para escapar.
Las preguntas que quedan en el aire y se espera respondan los integrantes de la Federación Egipcia de Futbol son ¿por qué no actuó la policía?, ¿Por qué si se sabía de la peligrosidad de los Ultras no se estableció un dispositivo extra de seguridad?,
¿Por qué se permitió que los aficionados ingresaran al estadio con armas blancas y bengalas?
El español Juan José Maqueda, quien jugara para el Real Madrid en las decada de los 80 y 90, trabaja en Egipto con el Al-Ittihad, uno de los equipos más importantes del país. El ahora entrenador fue contactado por el Diario MARCA y confirmó la falta de atención que se tuvo para impedir los hechos.
"Esto no ha sido una tragedia deportiva, es consecuencia de todo lo que ha pasado en el país en los últimos meses. Curiosamente, aquí hay mucha seguridad en los estadios, pero también muy poco respeto a la Policía, pues creen que ellos fueron los culpables de la represión y la gente va por ellos. Hay invasiones en los estadios, las bengalas no se esconden, etc...", comentó el ex futbolista al diario ibérico.
Óscar Elizondo, asistente en el equipo Al Ahly, vivió en persona la tragedia. El argentino estaba en el campo cuando sucedió todo y comentó en el programa de radio "Al Primer Toque" lo que vio en el estadio de la ciudad de Port Said.
"Estuvimos tres horas encerrados en el vestuario. Fue una locura lo que se vivió en el terreno de juego. Se hablaba que 3 mil policías fueron a ver el partido porque no hicieron absolutamente nada", afirmó.
"Cuatro chicos murieron en nuestro vestuario. Hubo un momento que estábamos 500 personas dentro del mismo. La situación estuvo totalmente descontrolada porque en el vestuario entraban aficionados de uno y otro equipo. No sabíamos quién entraba y quién no".
Una de las primeras declaraciones las dio un integrante del Al Masry, quien aseguraba que todo estaba fuera de control.
"Las fuerzas de seguridad nos han abandonado, no nos han protegido. Un seguidor acaba de morir en el vestuario, delante de mí", dijo Mohamed Abou-Treika, en una llamada a la televisión del equipo y que fue recogida por el periódico "Al Ahram".
Otro de los jugadores, Mohamed Barakat, coincidió con su colega. "Estamos viendo cadáveres, no hay fuerzas de seguridad o personal del Ejército para protegernos".


