Después de años de haber liderado el golf y el tenis, ahora los estadounidenses viven una recesión en estas disciplinas que comienza a despertar preocupación.

Para superar este momento y tener de nuevo exponentes en los primeros lugares de la ATP, WTA y PGA, los especialistas sugieren recurrir más a la imaginación y menos a las grandes inversiones en infraestructura deportiva. 

Hay muchos ejemplos que confirman que cierta adversidad e imaginación para superarla, suelen ayudar a forjar grandes atletas.

 

Novak Djokovic

 

Novak Djokovic no se convirtió en el tenista mejor clasificado en el mundo porque contara con mucha ayuda financiera. Es hijo del propietario de un restaurante ubicado en un poblado en Serbia, pero es un hombre que está hambriento de orgullo y de éxito. 

"No es que la federación de tenis serbio tenga una gran cantidad de infraestructura muy sofisticada", declaró al New York Times la analista de CBS María Carrillo.

Ana Ivanovic recurrió a su imaginación para prepararse en el Centro de Desarrollo de la Juventud de Belgrado. Su club local no podía darse el lujo de calentar el agua de la piscina en invierno, así que los administradores trazaron líneas de tenis en el fondo, y ahí es donde ella practicó este deporte. 

Las paredes eran de apenas 18 pulgadas de las líneas laterales, por lo que Ivanovic desarrolló un revés letal en la línea. 

Las recientes estadísticas son alarmantes para los atletas estadounidenses: en 1990, había 23 hombres de aquel país en el ranking de la ATP de los 100 mejores, ahora sólo hay nueve y Mardy Fish es el mejor ubicado al ocupar la octava posición. 

Ningún tenista varonil de Estados Unidos ha ganado un título de Grand Slam desde que Andy Roddick conquistara el US Open en 2003. 

En el lado femenil las cosas no son muy diferentes a pesar de los logros de Serena y Venus Williams. La presencia de mujeres estadounidenses en el Top 100 de la WTA ha disminuido de 27 a ocho en los últimos 20 años.

EL PELIGRO DE LA COMODIDAD

En el golf varonil también hay gran inquietud por la escasez de resultados. Este año Estados Unidos vivió su sequía más larga de campeonatos en la era moderna. Pasaron seis grandes torneos sin conocer la victoria, hasta que el joven de 25 años de edad, Keegan Bradley acabó con esta racha al conquistar el PGA en Atlanta. 

Los estadounidenses más prometedores fueron superados por una generación de irlandeses como Graeme McDowell, Rory McIlroy, Darren Clarke y los sudafricanos Louis Oosthuizen y Charl Schwartzel.

Se le preguntó a Conrad Ray, entrenador de golf de la Universidad de Stanford por qué los jugadores originarios de Estados Unidos han dejado de figurar. Ray sugirió que se visitara el sitio web del Sage Valley Junior Invitational. Un torneo donde los jóvenes son tratados como si ya fueran profesionales.

Se dice que los campeones no nacen de la comodidad. Nacen de los déficits, las tensiones, a veces incluso las abrasiones. En Estados Unidos se comienzan a preguntar si en realidad han desarrollado de más a los jóvenes deportistas de aquel país y las víctimas son la ambición y el desarrollo a largo plazo. 

Tampoco significa que los jóvenes deportistas tienen que crecer en la pobreza o privados de sus derechos para convertirse en campeones. Sin embargo, hay ejemplos en los que los deportistas que practicaron su actividad en parques públicos y sin tanta infraestructura lograron grandes resultados.

comments powered by Disqus