Era momento de darle una sacudida y afinar el modelo de competencia del futbol mexicano, y la mejor opción que tuvieron los dirigentes del balompié nacional, fue volver al pasado.
Retomar un sistema que tuvo su apogeo en los 70 y que tras una pausa se utilizó nuevamente en la campaña de 1988-89, fue la mejor solución de los directivos para hacer más emocionante la definición del nuevo campeón.
Decio de María, secretario General de la FMF, luego de platicar con el Consejo de Dueños, anunció que a partir del Torneo Apertura 2011 ya no habrá eliminación directa en la Liguilla. Los Grupos donde estaban repartidos los 18 equipos desaparecerán y solamente se tomará en cuenta la clasificación general.
A la nueva Fase Final entrarán los primeros ocho clubes de esa clasificación y conformarán los Grupos A y B. El sistema de eliminación en cada grupo será el de “Round Robin”, es decir todos contra todos a ida y vuelta para acumular puntos. El primer lugar de cada grupo disputará el campeonato.
“Un minitorneo de ida y vuelta da una posibilidad adicional a los que entran a la Liguilla. Genera un ambiente diferente a lo que estamos acostumbrados de muerte súbita y que como todo cambio hay que primero vivirlo, si después de un año ese cambio no generó lo que se espera, se cambiará”, declaró Decio al anunciar los cambios.
El formato de “minitorneo” se utilizó por primera vez en México en la temporada 1976-77 y se mantuvo hasta la 1980-81. Pero incluso antes ya se había echado mano de un sistema muy similar al que anunció la FMF para definir al próximo campeón a partir del Apertura 2011.
La diferencia radica en que ahora serán los ocho primeros de la clasificación general los que entren a la nueva Fase Final. Anteriormente los protagonistas se definían por medio de grupos.
La última ocasión en la que se definió a un campeón de esta forma fue en la campaña 1988-89, donde Cruz Azul y América se enfrentaron en la Final. Las Águilas se coronaron tras terminar con un global de 5-4 en su favor.
Actualmente países como Colombia y Perú tienen este sistema de competencia para definir a sus campeones. Muchos aficionados aún se siguen preguntando por qué no seguir el ejemplo de las mejores ligas del mundo como la de España e Inglaterra, donde el que termina con más puntos al final del torneo es el campeón.
Está claro que con esta nueva medida el objetivo principal no es el mejorar el espectáculo ni ser más justos con los equipos que lleguen a la Fase Final.
Detrás de esta decisión está el explotar con más partidos la búsqueda del título, lo que se traducirá en mayores ingresos para los implicados en el futbol y más gasto para los aficionados.
De seis partidos que disputaban los equipos para llegar a coronarse como el campeón, ahora serán ocho, es decir, dos entradas más para los clubes y las televisoras.
Acorde a la moda retro, el futbol mexicano decide probar nuevamente un sistema que ya había sido desechado y que ahora parece ser la mejor solución para emocionar a la afición... y ganar más dinero.
¿Qué opinas del nuevo formato de la Fase Final?


