La rutinaria tranquilidad de San Blas, Nayarit, un pueblo de pescadores a la orilla del Mar de Cortés, fue desgarrada la noche del domingo 4 de julio.
Las ráfagas de armas largas retumbaron en las calles del centro de la pequeña localidad.
No era un enfrentamiento más entre narcotraficantes, de esos que ocurren todos los días en casi todo el territorio nacional.
Las víctimas eran tres hombres de familia de San Blas que fueron atacados por la espalda por un comando armado de más de 11 elementos de la Sexta Zona Naval Militar.
Los militares vaciaron sus armas largas y un revólver calibre .45 en la parte trasera de la camioneta pick up roja en la que viajaban los tres habitantes del poblado. No hubo más razón que el criminal abuso de poder.
Ricardo Flores Orozco, de 26 años de edad, pescador y albañil, quien iba en el asiento trasero de la camioneta, fue asesinado por los elementos de la Armada de México con un disparo en el tórax y otro en el abdomen.
Miguel Ángel Duarte Soto, piloto naval empleado de una empresa contratista de Pemex, era el dueño y conductor de la camioneta que estaba pagando a plazos.
Casado, padre de una niña de seis años y a la espera de su segundo bebé, recibió dos impactos en la cabeza. Hoy se encuentra en estado de coma en una clínica del IMSSS en Tepic.
Como ha ocurrido en otros casos, la Sexta Zona Naval Militar inventó su propia versión de la historia para evadir su responsabilidad.
En un comunicado, afirmó que se trataba de una camioneta sospechosa y que iban seis sujetos a bordo. Señaló que el comando de la Armada les marcó el alto e hizo un tiro al aire como advertencia, pero el conductor de la camioneta se dio a la fuga, por eso dispararon.
Reporte Indigo estuvo en San Blas a principios de esta semana e hizo una reconstrucción de los hechos.
Todos los testigos afirman que las cosas no ocurrieron como dice la Secretaría de Marina. Sostienen que no había retén alguno y que ningún militar hizo la señal de alto. Simplemente, los 11 elementos del comando abrieron fuego contra los civiles inocentes.
El gobernador de Nayarit, Ney González, en vez de apoyar a sus ciudadanos, tomó partido por la falsa versión de la Sexta Zona Naval Militar. Incluso afirmó, sin tener elementos para ello, que los jóvenes iban armados.
Fredy Alejandro Llanos, de 23 años, albañil y pescador, iba en el asiento del copiloto. Casado, con una hija de 3 años y a la espera de un bebé que nacerá en cuatro meses, es el único sobreviviente que puede narrar lo que realmente ocurrió esa noche.
¿Cuántas de las más de 23 mil personas asesinadas en lo que va del sexenio, en la llamada “guerra contra el narcotráfico”, eran inocentes? ¿A cuántas han manchado el Ejército y la Marina en su afán de no reconocer que los mataron por error?


que nos dodemos esperar de tanta miseria....de que estamos hechos los mexicanos.realmente somos circo,maroma y teatro...que somos