Hoy desperté junto a Kali (mi pequeña yorkie hippiosa) estiramos los cuerpos de cada una durante creo que como dos minutos y me moví hacia el cuarto de baño en donde me lavé cara y boca, para luego terminar debajo de la regadera limpiando al cuerpo físico. Los siguientes minutos transcurrieron entre una taza de té, un puñado de uvas y un licuado verde. Serví a Kali su desayuno, me despedí y salí a realizar aquello que tanto amo en la vida que es compartir la práctica de yoga. Mi día continuó hasta llegada la noche en donde de nuevo me encontré sobre la cama leyendo un pequeño libro (“Seda”, de Alessandro Barico) y Kali a mi lado escuchando atenta mi lectura hasta que poco a poco ambas cerramos los ojos y caímos dormidas.
Esto que te comparto es un pedazo de vida formándose en base a una sucesión continua de momentos orgánicos ligados a través de la respiración, actitud y gozo con la que vivo cada uno de ellos. Esto es yoga, el enlace continuo, inteligente y orgánico de posturas y movimientos que se van enlazando y entretejiendo para darle forma a una clase completa de 1 hora o un poco más.
¿No te suena acaso como que también eso es Vida? La respuesta a esta pregunta es un claro ejemplo de cómo la práctica de yoga nos muestra herramientas para vivir la vida más plena, estable y en gozo.
Cuando realizas tu práctica de yoga, el punto de mayor importancia es respirar consciente, escuchar, administrar y direccionar el aire que tomas y que sueltas. Si a esta respiración la unes con el movimiento de subir un brazo o de flexionar el cuerpo o girar el torso o de salir a la postura u otros más entonces esa unión de respiración con movimiento es la creación del Vinyasa.
Te pido que observes el video en donde te mostraré una secuencia sencilla de posturas enlazadas con la respiración en un orden sencillo y orgánico que llevarán al cuerpo de manera inteligente a abrirse y fortalecerse, un claro ejemplo de un vinyasa.
Om Shantih









