Koundinyasana, Parivŗtta Koundinyasana, Pārśva Bakāsana, son posturas que me trasportan a los inicios de Sattva en el 2002. Se abrió la puerta de Sattva Casa Sede y uno de mis maestros principales de āsanas, Doug Swenson, me hizo el honor de visitarme en Monterrey para compartir conmigo y mis alumnos la práctica integral de yoga.
Doug fue la primera generación de Asthangis occidentales, alumno directo de mi otro maestro, Pattabhi Jois. Desde que lo conocí me enseñó a surfear mientras “yogueaba”. Me enseñó a sentir el espacio como si fuera el agua, a pulsar y hacer del yoga una práctica fluida y constante. Y lo mejor de esos encuentros con él, era su manera de ser: simple, sencillo, divertido, un verdadero yogui dentro y fuera del tapete.
Estando en mi casa se alimentaba de todo lo verde y ahí vi y probé mis primeros jugos verdes. Yo lo veía inspirada cuando hacía mi práctica a su lado. Se movía entre posturas que mi mente no se había siquiera imaginado posible de hacer.
Desde entonces, las āsanas que alguna vez pensé imposibles de hacer, se convirtieron en movimientos simples y orgánicos. Y una vez experimentadas en mi cuerpo, tuve la bendición de guiar y ver cómo estas posturas empezaban a salir del cuerpo de mis alumnos, ahora muchos de ellos maestros externos y maestros seniors de Sattva.
Ha pasado el tiempo y al igual que el primer día, aún veo cuando dirijo este vinyasa de tres posturas, la tensión en las caritas de los alumnos y desde entonces me encanta recordarles: “Sonríe, no lo tomes tan en serio, son sólo posturas”.
Estas tres posturas son por diversión, primero observa tu cuerpo, desfragmenta la postura para poder construirla en ti, entiéndela, respira, coloca la sonrisa yogui y entrega tu corazón en tu práctica, que lo único que haces es divertirte con el cuerpo mientras se nutre la mente y se llega al SER. Si no aparecen a la primera no importa, pronto lo harán. Es cuestión de práctica y desapego.
¡A divertirnos!
Namo Namah.









